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63 EDICIÓN FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE CANNES |
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Una nueva Palma de Oro para Oriente Crónica de Joan Millaret Valls Espiritualidad Sin dudarlo, la propuesta más sugerente, turbadora y enigmática de la presente edición se atesoraba en la última aventura espiritual del tailandés Apichatpong Weerasethakul, Lung Boonmee raluek chat / Oncle Boonmee who can recall his past lives, premiada con la Palma de Oro. El que ha sido considerado como la esperanza blanca del cine contemporáneo no ha defraudado las expectativas creadas y su postrer trabajo, cofinanciado por la productora española Eddie Saeta de Lluís Miñarro, es la confirmación de un cine inasible e inestable que se adentra en territorios intransitables llenos de misterio, temor y belleza. En una zona
selvática correspondiente a un mundo atávico donde se convocan fantasmas y espíritus de difuntos muertos y desaparecidos se da lugar una fascinante cohabitación de hombres, animales, plantas, lagos y apariciones. El film cuenta con leyendas intemporales y pasajes de tránsito a nuevas vidas con reencarnaciones y almas que se desdoblan. Nace un maravilloso e indomable espacio donde la vida y la muerte andan abrazadas en viajes reversibles. Existen momentos mágicos cargados de trascendencia como la incursión en una gruta o instantes petrificados saturados de perturbación y misterio o tramos fantásticos conducidos hasta la abstracción y la desfiguración como la secuencia del lago. Resulta sintomático que una película francesa como Des hommes et des dieux dirigida por Xavier Beauvois que toca con sensibilidad, humanismo y delicadeza un tema de exuberante religiosidad procedente del sacrificio de un grupo de monjes franceses en el Norte de África en la década de los noventa haya conseguido también alzarse en un puesto de honor en el palmarés final con el gran premio del jurado. Se trata de un espléndido trabajo de cine ascético profundamente ético y moral donde una pequeña comunidad cristiana que vive fundida en el entorno ayudando y socorriendo a la población civil se situará en la disyuntiva de escoger entre la huída de la zona y una muerte inevitable al estar expuestos de forma indefensa tanto al fanatismo terrorista islamista como a las presiones gubernamentales. Lúcida, profunda, conmovedora y apasionante reflexión sobre la violencia, la fe, la vida y el hombre proporcionada por un inédito cine cargado de espiritualidad.
Paternidades conflictivas
Numerosas películas a competición nos han ofrecido repetidos retratos de figuras paternas en permanente conflicto. Progenitores sacrificados, con remordimientos de conciencia, atenazados por el recuerdo de vástagos perdidos y abandonados. Una nueva paternidad asociada a la culpabilidad de tintes dramáticos surge con ímpetu por doquier y al festival de Cannes sólo le queda amplificar dicha sensibilidad convertida ya en cauce corriente en salas. En Rizhao Chongquing / Chongqing blues del chino Wang Xiaoshuai nos encontramos con un padre que se ha embarcado en alta mar en un buque pesquero y que regresa a tierra firme para seguir las huellas de su hijo muerto al cual había abandonado. El padre como figura huidiza y esquiva que debe someter su conciencia a examen por la pérdida de un hijo. Un film melodramático sobre la culpa de un padre ausente que descubre tardíamente la huella depositada y recogida por un hijo trastornado por el dolor de la pérdida del progenitor. El film avanza como una pesquisa policial llevada a cabo por el padre para construir el retrato de un hijo sin rostro.
Otro film surcado por las penalidades surgidas de la fractura en las relaciones paterno-filiales es Tournée / On tour del actor-director francés Mathieu Amalric. Un ejercicio libre e indómito de realización que sobrepasa el marco de estas tensiones internas entre un padre de regreso a su país y su inevitable colisión con su descendencia. Este encuentro se produce con motivo de la gira de un grupo de estarlettes norteamericanas en suelo francés, una especie de cabaret ambulante especializado en espectáculos eróticos y musicales tipo new burlesque. El film es la defensa de un estilo de vida sin ataduras, extravagante y divertida, una filosofía de vida sin un hogar estable ni lazos perecederos. El espíritu anárquico, despreocupado y vitalista que emana de este sólido, físico, pastoso y fornido film le ha hecho merecedor del premio a la mejor dirección.
![]() Esta sobreabundancia de paternidades díscolas en el certamen por fuerza debería conllevar algún tipo de reconocimiento póstumo para estas sufridas interpretaciones a menudo de tintes trágicos. Este ha sido el caso del actor español Javier Bardem reconocido como mejor intérprete masculino ex aequo al lado del italiano Elio Germano. Bardem es un padre aquejado de una enfermedad terminal preocupado por el futuro de su descendencia al lado de una mujer enferma en una ciudad clandestina, ilegal e invisible en Biutiful de Alejandro González Iñárritu. Cierta espiritualidad también rezuma la película gracias a escenas purgatoriales así como a la capacidad de visión sobrenatural del protagonista que puede comunicarse con los difuntos. Esta sombría y sórdida ciudad es una Barcelona situada a las antípodas de la soleada, superficial y turística imagen que ofrecía el desliz de Woody Allen en Vicky Cristina Barcelona. El filme es un nuevo ejemplo de un cine sobre la caída y la destrucción, de un cine plagado de dolor, sufrimiento, penitencia, sacrifico y expiación. Un nuevo cuerpo doliente en estado de degradación y desamparo que conduce la película hacia terrenos pornográficos a través del exceso y el tremendismo. Y una muestra de que sin el nuevo guionista de oro que es Guillermo Arriaga, el director mejicano de orden global Iñárritu es capaz de levantar otra oda a la pérdida y el descenso a los infiernos cotidianos.
El otro intérprete masculino galardonado, el italiano Elio Germano, es una nueva figura paterna abnegada y sacrificada en La nostra vita de Daniele Luchetti. Un film sobre la periferia romana en un horizonte de edificios en construcción con trabajo ilegal, sin cumplimiento de las normas, descontrol y dinero rápido. El protagonista pierda abruptamente a su mujer y emprende una titánica lucha por la supervivencia y la superación. Este nuevo héroe contemporáneo encontrará el apoyo de la familia aunque el director de esta película pequeña pero eficaz no resuelva el problema ético que podría surgir de la sepultación de un hombre en una obra para no entorpecer el proceso de recuperación personal. Un caso ominosamente cerrado en falso de dudoso tratamiento.
Pero, tal vez, la más llamativa e imaginativa propuesta al respecto es la que proporciona Szelíd Teremtés-A Frankenstein Terv / Tender son-The Frankenstein project del húngaro Kornél Mundruczó. Aquí visitamos otro padre irresponsable que engendró un hijo para después ignorar su paradero donde la figura paterna deviene un émulo del creador Víctor Frankenstein abandonado a su criatura mostrenca. El hijo, personaje extraño y silencioso, reaparece convertido en asesino implacable e intenta rastrear las huellas del padre ausente convertido ahora en director de cine. Una cinta hipnótica, malsana y enigmática sobre un cineasta creador y manipulador de emociones que construye ficciones y termina devorado por la propia realidad. El destino de padre e hijo se encontrará escrito en las altas cumbres nevadas.
Historia en llamas
El festival ha cedido una amable plaza al veterano director ruso Nikita Mikhalkov para exhibir la segunda parte de su monumental Utomlyonnye solntsem 2: predstoyanie. Se trata de un megalómano y egotista proyecto donde el mismo director interpreta al general Kotov caído en desgracia y su propia hija, Nadezhda Mikhalkova, interpreta en la ficción a la hija perdida del general. Es una grandilocuente historia de amor absoluto entre padre e hija en el contexto de la Segunda Guerra Mundial bajo la infamia del bolchevismo conducido por el padrecito Stalin. Una muestra de cine rancio y embelesado que, sin embargo, posee momentos mayúsculos, prodigiosos. Extraña, desequilibrada pero también temeraria combinación de lo sublime y lo poético con lo cursi y el tópico, excesivo y liviano. Todo alimentado por un aire insano, demente, cercano a veces a lo grotesco, lo esperpéntico y lo delirante. Parece increíble que surjan brotes de genio de dicho kolossal.
Otra película espectacular, no exenta de polémica, es la soflama que Rachid Bouchareb imparte en Hors la loi sobre las actividades clandestinas y violentas de los activistas argelinos en suelo francés antes de la independencia de Argelia en 1962 a través de la historia de tres hermanos. La primera consecuencia inmediata
de la proyección fue el aumento exponencial de las medidas de seguridad en el festival y aledaños en detrimento de la actividad de periodistas y críticos ante posibles incidentes, atentados o protestas. Pero la película es un falso film histórico, más cercano al cine propagandístico de una causa concreta y que termina por convertirse en un gran entretenimiento lleno de acción con atentados, muertes, enfrentamientos, traiciones, ajustamientos o detenciones como en el más ampuloso, vistoso y embellecedor estilo de los filmes de gánsteres.Otra propuesta colindante con el cine histórico es la desesperanzada y nihilista cinta del realizador ucraniano Sergei Loznitsa proveniente del documental, Schastye moe / My joy. Un auténtico ajuste de cuentas con el omnipotente y totalitario poder soviético ejemplificado a través de la figura de guardias y soldados ebrios de poder. Asesinos implacables sin conciencia que siempre obedecen ciegamente sin cuestionar órdenes superiores tanto en tiempos de guerra como en la paz. Un cine sobre la barbarie comunista y sus desechos, los cuales viven y moran después del hundimiento de dicho régimen. La víctima propiciatoria de este estado de brutalidad y sinrazón es un joven transportista ultrajado, golpeado y humillado convertido finalmente en un ser que deambula amnésico y perdido por una geografía de la infamia.
La infausta guerra de Irak ha dejado su huella en algunos títulos en competición como el caso de Fair game, comentada en el siguiente capítulo, y la película añadida a última hora Route irish del británico Ken Loach cuando la programación ya parecía cerrada. El encuentro con Loach provoca inmediatamente el recelo de aquellos que detectan en su realización una pobreza, elementalidad y bisoñez preocupante y, de otro lado, la admiración de aquellos que comparten sus postulados sociales y políticos. En fin, la eterna lucha entre la forma y el contenido; el estilo y el discurso. Huelga decir que su última propuesta ayuda a prolongar esta dicotomía irreconciliable. Route irish es la personal aproximación de Ken Loach, junto a su inseparable guionista Paul Laverty, al conflicto de Irak desde el punto de vista de un soldado en la retaguardia que discrepa de la versión oficial sobre la muerte de su compañero de armas en dicha ruta, una carretera especialmente peligrosa que une Bagdad con el aeropuerto. No se conforma con que su amigo muera en un sitio inadecuado en un momento inoportuno. De esta manera se da inicio a una investigación personal que recurre a todas las nuevas fuentes de creación de imágenes como móviles, videos, grabaciones o web blogs para reconstruir unos hechos que nos transportan a una guerra sucia e inmoral y a un clima de violencia que lo emponzoña todo y que termina por devorar al propio protagonista.
Los vientos de la historia irrumpen también impunemente con sus heridas y fracturas en la única película africana en selección después de mucho tiempo, Un homme que crie del chadiano Mahamat-Saleh Haroun. Un film sencillo, minimalista y austero, sin grandes alardes, pero que sabe transmitir todo el dolor y la tragedia de una guerra que se cierne sobre una familia que vive trabajando armoniosamente en la piscina en un hotel residencial. El avance de la guerrilla y las levas gubernamentales desgajan definitivamente la precaria relación existente entre un padre e un hijo. Una nueva relación paterno-filial erosionada, esta vez, por la jubilación del padre en beneficio del hijo. Esta película conlleva el clamor simbólico de un continente a menudo olvidado y a la deriva. Un grito descarnado, desnudo y absoluto que hiere por su sinceridad finalmente galardonada con el Premio del Jurado.
Pero la mejor aproximación a un cine político, histórico y económico lleno de contenido, reflexión y discusión es indudablemente la proeza fílmica de Carlos del francés Olivier Assayas, exhibida fuera de competición. Este fastuoso proyecto para Canal+ pensado para ser exhibido en televisión dividido en tres partes y que en la pantalla dura más de cinco horas anula completamente las distinciones entre lenguaje televisión y lenguaje cinematográfico. La película es un biopic sobre una leyenda viviente del terrorismo mundial, Ilich Ramírez Sánchez, álias Carlos, actualmente en una cárcel francesa. El film es un retrato de una época convulsa y transcendente, la historia del terrorismo en los años 78 y 80 auspiciado por grupos revolucionarios internacionalistas que defienden el comunismo y la causa palestina. Un terrorismo global que actúa mundialmente en distintos frentes y que se verá superado por los propios acontecimientos políticos con la desaparición de los bloques tras la caída del muro de Berlín y la desintegración soviética. Carlos es una figura controvertida, fascinante y contradictoria; es, tal vez, el primer terrorista mediático del siglo XX, un hombre capaz de construir su propia imagen para después vivir a sueldo de dictaduras o regímenes islamistas. Las paradojas y los sinsentidos de una lucha armada sin conciencia. Una saga apasionante.
Asimismo, fuera de competición se han exhibido numerosos documentales con un peso cada vez mayor en la programación aunque sin una sección propia. Evidentemente, el documental es el gran ventanal por donde se cuelan los conflictos de la historia y las distintas realidades campan a sus anchas. Podríamos citar el panfletario documental de la italiana Sabina Guzzanti, Draquila-l’Italia che trema disparado contra el presidente Silvio Berlusconi usando las armas habituales del «guerrillero» Michael Moore. Cabe destacar el interesante documental de la inglesa Lucy Walker, Countdown to zero, sobre el peligro nuclear; así como el didactismo del norteamericano Charles Fergusson en Inside job sobre la corrupción y la economía para explicar la actual depresión económica mundial que ha hundido a tantas familias. E inolvidable resulta la última incursión del chileno Patricio Guzmán en Nostalgia de la luz en su obstinada y tenaz búsqueda de los desaparecidos de la dictadura chilena en el páramo desértico de Acatama lleno de momias, fósiles y vestigios de la ancianidad gracias a su grado cero de humedad. Guzmán compara la investigación del firmamento y la visión de las estrellas por parte de los astrónomos para esclarecer su misterio con las pesquisas de los familiares de desaparecidos que excavan en el pasado para encontrar la luz de los suyos.
Cine norteamericano
Más allá de la obligada cita con el cine comercial y espectacular que conlleva normativamente la sesión inaugural del certamen francés, proporcionada en esta ocasión por el publicitado estreno mundial de Robin Hood de Sir Ridley Scott y el consiguiente desembarco de glamur y repercusión mediática, el cine norteamericano ha quedado prácticamente relegado a una proporción testimonial dentro de la selección oficial en competición. Ya sabemos que al cine norteamericano no le interesa demasiado un festival de Cannes demasiado escorado hacia el cine más o menos de autor con una cierta sensibilidad por el descubrimiento de nuevos valores emergentes, la reivindicación de un cierto cine europeo y una debilidad por abrazar propuestas periféricas de otras latitudes geográficas. Así pues, la única película norteamericana a concurso ha sido Fair game de Doug Liman, un título que podría ajustarse al perfil del cine independiente pero que cumpliría más bien con la cuota de cine progresista o comprometido enraizado con la realidad que ha sido una de los pilares de la presente edición. El resultado de este thriller político de conspiración y abuso de poder —por otra parte, una vertiente muy querida desde siempre por el cine liberal norteamericano— con un matrimonio formado por una cumplidora agente de la CIA encargada de investigar la existencia de armas de destrucción masivas en Iraq posteriormente desacreditada y un marido diplomático en infructuosa búsqueda de pruebas de la venta de uranio enriquecido de Níger a Iraq, es una triste muestra de cine de parvulario aquejado de excesivo didactismo con discursos patrióticos y democráticos revistos hasta la saciedad donde el individuo se enfrenta a un estado que miente y engaña, en esta ocasión para argumentar la invasión de Iraq. Un cine revisionista que llega tarde y mal, filtrado también por el tamiz del melodrama hogareño donde un matrimonio en crisis aprenderá a reconciliarse luchando juntos.
Por otra parte, Oliver Stone revisita su añejo éxito Wall street en la película fuera de concurso Wall street-money never sleeps retomando el personaje de Gordon Gekko para ambientarlo al contexto actual de crisis global, capitales volátiles, negocios fraudulentos y ganancias fáciles. Un nuevo thriller financiero y económico pusilánime e inocente convertido en puro pasatiempo donde un director como Oliver Stone que se va de vacaciones revolucionarias por Cuba o Venezuela se muestra incapaz e incompetente para hincar el diente en el enrevesado mundo de la bolsa. E igual que le ocurre a Doug Liman, Stone no puede obviar tampoco la tendencia gravitatoria que emana del melodrama familiar protagonizada ahora por la propia hija del fraudulento inversor Gordon Gekko (Michael Douglas), recién salido del presidio, y su emprendedor novio.
En la situación actual de cine globalizado con proyectos transfronterizos debido a toda clase de coproducciones fruto de la búsqueda de financiación en cualquier parte del planeta se da la paradoja de que ya nadie sabe dónde colocar las etiquetas nacionales de las películas. Así nos encontramos con la figura errática del director norteamericano Woody Allen que parece desterrado o exiliado en Europa y que acude al festival de Cannes fuera de concurso con otra película rodada en Inglaterra aunque también con capital español, You will meet a tall dark stranger. El cineasta de origen judío ofrece una nueva incursión en el género de la comedia coral poblada por varios personajes adultos siempre prestos a buscarse problemas e incapaces de mantener su fidelidad dentro de la pareja. Los moradores de sus comedias de enredos viven sujetos a impulsos irrefrenables e insistentes hacia la aventura, el flirteo y la conquista del otro. Sus comedias se desarrollan en una especie de arenas movedizas con personajes inconstantes, en continua fluctuación. Nuevas risas procedentes de una comedia más sombría y punitiva de lo habitual que le otorga un cierto aire crepuscular a la película y que deviene un nuevo capítulo de los sabios proverbios o cuentos morales de Woody Allen sobre un género humano nuevamente diseccionado.
Hogares inestables
Algunas películas han depositado su fuerza en la construcción de una galería de personajes que pivotan alrededor o dentro de un grupo familiar. Radiografías de parejas, variopintos mosaicos humanos, hogares inhóspitos o batallas de poder dentro de la familia. Una de las grandes maravillas del festival ha sido la última realización del iraní Abbas Kiarostami Copie conforme / Certified copy. La película es un fascinante juego de espejos entre realidad y ficción; un inteligente y brillante discurso sobre el original y la copia, sobre lo auténtico y su duplicado llevado al campo de la pareja. Un escritor y una galerista se encuentran en Italia y emprenden una ruta hacia un pueblo de la Toscana. Una película rodada prácticamente en tiempo real que se impregna del bullicio, la historia, el arte, la tradición y la religiosidad de este país mediterráneo y latino. Un juego de máscaras se impone y se instauran la simulación y las apariencias. El film es un maravilloso retrato de una crisis de pareja que se fertiliza de las emanaciones procedentes del clásico rosselliniano Viaje a Italia y que posibilita una actuación memorable de Juliette Binoche reconocida sin problemas como la mejor interpretación femenina del festival. Otra espléndida película —pero que se fue lastimosamente de vacío del certamen francés— que reposa sobre el formidable trabajo de dirección de actores se revela en Another year del británico Mike Leigh. Un film estructurado según las estaciones del año que retrata la relación de una pareja madura y estable con sus solitarios y entrañables amigos. Una reflexión sobre la familia y la amistad llena de humor y, también, de sufrimientos. Una película sobre el paso del tiempo y los mecanismos de funcionamiento del órgano familiar. Un hogar pendiente de los suyos que ya no puede seguir albergando las amistades de siempre. También una visión sombría sobre la desolación de un personaje querido pero expulsado naturalmente de la célula familiar. Una película sobre los límites y las fronteras del hogar.
Un retrato más desolador es el que aparece en Poetry del surcoreano Lee Chang-Dong mediante una cariñosa e inocente abuela que cuida a su nieto. En este anodino hogar ha desaparecido el eslabón de los padres que aparecen ausentes hasta el final de la película, cuando su presencia ya nada puede aportar. Esta sacrificada abuela desea tomar lecciones de poesía gracias a su carácter también ensoñador e infantil. Pero la vida irrumpe con tanta fuerza que la poesía será al final un lamento conmovedor sobre el dolor de una chica joven suicidada después de ser violada por compañeros de clase entre los cuales se encuentra el propio nieto de la abuela. Las clases de poesía aportarán una emotiva lección de vida que ayudará a la abuela protagonista a compartir sensaciones y emociones en un ejercicio soberbio de complicidad mediante su poema final cuando ella ya se ha desvanecido.
Proveniente igualmente del continente asiático, The housemaid del también surcoreano Im Sangsoo, recurre al entorno familiar con la intención de construir un enrevesado thriller alrededor de las relaciones de poder y sometimiento de una doncella dentro de una familia rica. Adulterio, erotismo, violencia, humillación y embarazos se mezclan a menudo de forma arbitraria y gratuita en este hogar a punto de derrumbarse. Una realización solemne, ampulosa y esteticista convierte este nido de víboras, de mujeres ambiciosas, ricas y destructivas, en una película finalmente discreta y olvidable. Gran atractivo posee también la película de clausura fuera de competición The tree de Julie Bertucelli. El rodaje en Australia y los parajes remotos que se representan retoman algún componente primitivo y atávico como ese metafórico y simbólico árboldotado de vida y otras propiedades más allá del cauce natural de su crecimiento. Una familia pierde el referente paterno y se hunde en la depresión. En este contexto de abatimiento el árbol parece comportarse como un humano más: sus raíces se expanden y amenazan con desplazar la casa, sus frondosas ramas caen y destrozan el dormitorio, una hija empieza a vivir en el propio árbol centenario creyendo escuchar los lamentos del padre en los susurros del viento al cruzar el árbol. El peligro se cierne sobre la inestable casa y el árbol debería ser talado. Pero una conjunción de elementos como un ciclón que arrasa la comunidad y arranca de cuajo el árbol provocan la huida reparadora de la familia. Se impone un nuevo comienzo y por tanto sobreponerse a la pérdida del padre.
El género como prisión
En la sección oficial no se esperaba demasiado del regreso de Takeshi Kitano con Outrage al universo violento de las películas de yakuzas. Después de las aventuras y juegos autoreflexivos y metacinematográficos conducidos hasta un callejón sin salida, el retorno de Takeshi Kitano al género de los gánsteres se ha saldado con una profunda desilusión. Las rivalidades, traiciones y asesinatos; los comportamientos lacónicos, las expresiones faciales pétreas y los estallidos agresivos; la violencia seca, el sadismo cómplice y las atrocidades cercanas a la parodia poca cosa aportan ya a un universo demasiado codificado, cerrado y explotado. Sólo algunos fogonazos permanecen en un film que parece haber sido rodado con desgana y apatía. Un Kitano sin poesía ni imaginación en una sucesión de lugares comunes y tópicos enquistados.
El veterano director francés Bertrand Tavernier compitió con La princesse de Montpensier mediante en un ejercicio improductivo de género caballeresco de orden literario y retórico. A pesar de la buena ambientación del siglo XVI, la convincente recreación de la época y la esforzada interpretación de un elenco joven la película de Tavernier nunca consigue levantar el vuelo por culpa de un argumento viejo que se mueve alrededor exclusivamente del amor con los habituales ingredientes de romances, bodas concertadas, amantes adúlteros, intrigas palaciegas, guerras de religión, pasiones ocultas y amores puros y absolutos. Sin embargo, lo que resulta más llamativo es el enfoque de comedia adolescente que desprende la obra con una mujer que encarna el oscuro objeto del deseo de numerosos pretendientes. Un melodrama romántico donde se convocan todas las acepciones del amor: desde el amor pasional y arrebatado pasando por el amor tranquilo y respetuoso del matrimonio y llegando hasta el amor platónico y sublime.
![]() PALMARÉS CANNES 2010 SECCIÓ OFICIAL LARGOMETRAJES Y CORTOMETRAJES
• Palma de Oro para Lung boonmee raluek chat dirigida por Apichatpong Weerasethakul. • Gran Premio para Des hommes et des dieux dirigida por Xavier Beauvois.
• Premio a la mejor dirección para Mathieu Amalric (Tournée)
• Premio al mejor guión para Lee Chang-dong (Poetry)
• Premio a la interpretación femenina para Juliette Binoche (Copie conforme de Abbas Kiarostami)• Premio a la interpretación masculina ex aequo para Javier Bardem (Biutiful de Alejandro González Iñárritu) y Elio Germano (La nostra vita de Daniele Luchetti)
• Premio del jurado para Un homme qui crie dirigida por Mahamat-Saleh Haroun.
• Palma de Oro al mejor cortometraje para Chienne d´histoire del francés Serge Avédikian
• Premio Especial del Jurado para el cortometraje Micky Bader de la sueca Frida Kempff.
PREMIOS UN CERTAIN REGARD El jurado presidido por la realizadora Claire Denis y compuesto por la crítica sueca Helena Lindblad, el periodista suizo Patrick Ferla, el director del festival de Pusan Kim Dongho y el director de la Cinématheque Française Serge Toubiana reseñó los méritos de la película inaugural de la sección O estranho caso de Angelica de Manoel de Oliveira
• Gran Premio Un certain regard y Fondation Groupama Gan pour le cinéma para Ha ha ha del surcoreano Hong Sangsoo
• Premio del Jurado para Octubre de los peruanos Daniel Vega y Diego Vega
• Premio de interpretación para les tres actrices del film Los Labios de los argentinos Ivan Fund y Santiago Loza: Adela Sánchez, Eva Blanco y Victoria Raposo.
CINÉFONDATION Galardones entregados per un Jurado presidido por el director Atom Egoyan y formado por los directores Carlos Diegues y Marc Recha, y las actrices Emmanuelle Davos y Diana Droukarova. La selección Cinéfondation estaba conformada per trece films de estudiantes de cine de todo el mundo.
• Primer Premio para Taulukauppiat del finlandés Juho Kuosmanen
• Segundo Premio para Hinkerort Zorasune del francés Vincent Cardona
• Tercer Premio (ex aequo) para Hinkerort Zorasune del norteamericano Vatche Boulghourjian y Ja vec jesam sve ono sto zelim da imam del serbio Dane Komljen
PREMIOS JURADO ECUMÉNICO correspondientes a la Sección Oficial • Primer Premio para Des hommes et des dieux del francés Xavier Beauvois.
• Dos Menciones Especiales para Another year del británico Mike Leigh y Poetry del surcoreano Lee Chang-Dong
PREMIOS FIPRESCI • Tournée del francés Mathieu Amalric de la Sección Oficial a competición
• Pal Adrienn de la húngara Agnes Kocsis de la Sección Un Certain Regard
• Todos vos sodes capitans del gallego Olivier Laxe de la Sección Quincena de Realizadores.
PREMIO CAMERA D’OR Un jurado presidido por el actor Gael Garcia Bernal y formado por el director Stephane Brizé, el director de fotografía Gérard de Battista, el empresario Didier Diaz y la crítica Charlotte Lipinska otorgó este premio a la mejor opera prima dentro de las competiciones Sección Oficial, Un Certain Regard, Quincena de Realizadores y Semana de la Crítica
• Año bisiesto del australiano-mejicano Michael Rowe presentado en la Quincena de los Realizadores
PREMIOS QUINCENA DE LOS REALIZADORES • Premio Art Cinéma a Pieds nus sur les limaces de la francesa Fabienne Berthaud
• Premio SACD (Sociedad de autores y creadores dramáticos) al mejor largometraje francófono para Illégal dirigido y escrito por Olivier Masset-Depasse
• Premio Label Europa Cinémas al mejor largometraje europeo para Le quattro volte del italiano Michelangelo Frammartino
• Premio Cortometrajes ex aequo para Cautare del rumano Ionut Pituresco y Mary last seen del norteamericano Sean Durkin.
PREMIOS 49 SEMANA DE LA CRÍTICA • Gran Premio para Armadillo de Janusz Metz
• Premio SACD i Premio ACID para Bi, dung so! de Phan Dang Di
• Premio OFAJ/TV5 MONDE de la crítica joven para Sound of noise de Ola Simonson y Johannes Stijame Nilson.
• Gran Premio Canal+ al mejor cortometraje para Berik de Daniel Joseph Borgmana
• Premio descubrimiento Kodak al mejor cortometraje para Deeper than yestreday de Ariel Kleiman.
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selvática correspondiente a un mundo atávico donde se convocan fantasmas y espíritus de difuntos muertos y desaparecidos se da lugar una fascinante cohabitación de hombres, animales, plantas, lagos y apariciones. El film cuenta con leyendas intemporales y pasajes de tránsito a nuevas vidas con reencarnaciones y almas que se desdoblan. Nace un maravilloso e indomable espacio donde la vida y la muerte andan abrazadas en viajes reversibles. Existen momentos mágicos cargados de trascendencia como la incursión en una gruta o instantes petrificados saturados de perturbación y misterio o tramos fantásticos conducidos hasta la abstracción y la desfiguración como la secuencia del lago.
de la proyección fue el aumento exponencial de las medidas de seguridad en el festival y aledaños en detrimento de la actividad de periodistas y críticos ante posibles incidentes, atentados o protestas. Pero la película es un falso film histórico, más cercano al cine propagandístico de una causa concreta y que termina por convertirse en un gran entretenimiento lleno de acción con atentados, muertes, enfrentamientos, traiciones, ajustamientos o detenciones como en el más ampuloso, vistoso y embellecedor estilo de los filmes de gánsteres.

Proveniente igualmente del continente asiático, The housemaid del también surcoreano Im Sangsoo, recurre al entorno familiar con la intención de construir un enrevesado thriller alrededor de las relaciones de poder y sometimiento de una doncella dentro de una familia rica. Adulterio, erotismo, violencia, humillación y embarazos se mezclan a menudo de forma arbitraria y gratuita en este hogar a punto de derrumbarse. Una realización solemne, ampulosa y esteticista convierte este nido de víboras, de mujeres ambiciosas, ricas y destructivas, en una película finalmente discreta y olvidable.

• Premio a la interpretación femenina para Juliette Binoche (Copie conforme de Abbas Kiarostami)