Ampliar imagen
   
Esa pareja feliz
(Titulo original)
   
    Director (es) : Juan Antonio BardemLuis G. Berlanga
    Año : 1951
    País (es) : ESP
    Género : Comedia dramática
    Compañía productora : Industrias Cinematográficas Altamira
    Productor (es) : Miguel Ángel Martín, José Mª Ramos
    Compañía distribuidora : Industrias Cinematográficas Altamira
    Guionista (s) : Juan Antonio Bardem, Luis G. Berlanga
    Fotografía : Guillermo Golberger
    Vestuario : Humberto Cornejo
    Música : Jesús García Leoz
    Montaje : Pepita Orduña
    Duración : 90 mn
   
     
    José Luis Ozores
Félix Fernández
Fernando Fernán Gómez
Alady
Elvira Quintillá
Matilde M. Sampedro
Rafael Bardem
Francisco Bernal
Manuel Arbó
Matías Prats
Pilar Sirvent
Rosario Royo
Mariano Alcón
   
   
    Durante los años cincuenta, las penurias económicas por las que atraviesa la pareja formada por Juan y Carmen no imposibilitan, empero, que ésta última cree su propio mundo a través de la visión de películas preferentemente en un cine de barrio de Madrid. Por el contrario, a pesar de que Juan trabaje en la incipiente industria cinematográfica española como técnico electricista, no comparte su devoción por un medio audiovisual que, según su parecer, aleja de la realidad cotidiana a las personas de un temperamento romántico e ingenuo como Carmen. Esa misma ingenuidad lleva a Carmen, costurera a tiempo parcial, a forjarse un futuro más alentador a través de la fortuna que la debe procurar sus presencia en concursos de diversa índole. Condicionado por el ánimo de su mujer de ganar dinero fácil, Juan acepta el ofrecimiento de un amigo suyo para montar un negocio de fotografía.
   
   
   
PATERNIDADES COMPARTIDAS 
Por Joaquín Vallet Rodrigo
Cuando Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga inician la filmación de su opera prima, la situación del cine español no difería en exceso de la expuesta (con admirable contundencia irónica) en las secuencias iniciales de ésta excelente película. La Lola Gaos que se niega a firmar un documento en un engolado drama histórico remite, con meridiana claridad, a la siempre afectada Aurora Bautista de Locura de amor (1948) o Agustina de Aragón (1950), ambas de Juan de Orduña (también citado en el film) y que supusieron dos de los más clamorosos éxitos de la cinematografía española del momento, siempre preocupada por transitar, con la mayor fidelidad posible, por los derroteros ideológicos trazados por el régimen de Franco. De hecho, aquí se halla la verdadera importancia de esta película. Más allá del detalle (en el fondo, anecdótico) de ser la primera pieza de dos de los cineastas puntales del cine realizado en este país (sobre todo, en el caso de Berlanga), Esa pareja feliz destaca por ser una pieza sarcástica y contestataria. Una diatriba ligera y desprejuiciada contra ese cine «políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico» que tan drásticamente definió Bardem en las Conversaciones de Salamanca de 1955.
   Ante todo, hay un elemento clave que se sitúa en primer término de entre todos los aspectos que componen la obra: Bardem y Berlanga sacan el cine a la calle. Pero no a la calle como un mero marco ambiental, sino como una verdadera necesidad dramática. Es ahí donde se hallan las historias que a ellos les interesa narrar y es ahí donde van a estar pegados. La comedia, por consiguiente, deja de tener el vacuo elitismo de Ignacio F. Iquino o las aspiraciones clasistas del citado Juan de Orduña. Por el contrario, es la cotidianidad de los seres que trabajan duro para pagarse una habitación de realquilados lo que convierte el drama diario en una función cómica donde el espectador observa un claro reflejo de sus circunstancias, convenientemente distanciado e ironizado para que el mensaje sea mucho más funcional. Esa pareja feliz es, por tanto, la rebelión del ciudadano de a pie, que tan flagrantemente había sido olvidado en la década anterior y que Bardem y Berlanga toman como el verdadero referente a la hora de construír su cine.
   En efecto, Juan y Carmen (maravillosamente interpretados por Fernando Fernán Gómez y Elvira Quintillá) no poseen características excepcionales ni una vida distinta de las de sus vecinos. Deseosos de que un golpe de suerte les cambie, de un plumazo, la dirección de sus vidas, ello se verán materializado en la campaña publicitaria de una marca de jabón. Aquí ya se hallan perfectamente expuestas las intenciones clave de ambos cinestas quienes, en años posteriores (y cada uno por su camino) se encargarán de madurar. Por una parte, el anclaje a la realidad desde una vertiente esencialmente crítica es lo que va a condicionar gran parte de la filmografía de Juan Antonio Bardem. Por otro, la poderosa personalidad de Berlanga ya comienza a apuntar sus posteriores logros. El premio que otorga la marca de jabón a la pareja es pasar un día disfrutando del lujo que les ofrecen los patrocinadores: comiendo en un restaurante de alto copete, recibiendo obsequios (inútiles la mayoría) de las tiendas más caras de la ciudad, pasando la velada en una célebre sala de fiestas. Es decir, un avance del «siente a un pobre a su mesa» con el que las clases acomodadas demostraban su espeluznante hipocresía en Plácido (1961). Como en aquella, una vez transcurridas las veinticuatro horas estipuladas, la pareja volverá a tener los mismos problemas de siempre. Pero sí hay una diferencia clave que hace ver la gran diferencia entre el Berlanga previo a Azcona y el posterior. En Esa pareja feliz, Juan y Carmen se desprenderán de todos los regalos (contundente diatriba contra un sistema de consumo que crea necesidades absolutamente inútiles) y, sonrientes, se darán un apasionado beso después de que ella se quite los zapatos que únicamente le producen molestia. La esperanza ante un futuro que han de construírse ellos mismos, sin ayudas milagrosas de ningún tipo (el hermoso plano en el que reparten los objetos en el parque tiene, de fondo, un edificio en construcción. Evidente metáfora de lo expuesto) es lo que los une como pareja y lo que les hace enfrentarse con optimismo a la vida diaria. En Plácido, por el contrario, solo hay amargura. Una pelea entre desclasados por una cesta navideña, el agobio de las deudas económicas que cae como una losa sobre el protagonista y que, como un mal endémico, se va a repetir mes tras mes y una ciudad negra, sombría como una tumba en la que desaparece el motocarro con la cesta al tiempo que suena un doloroso villancico. Ya no hay edificios en construcción. Ya no hay día, es noche cerrada. Y la esperanza del joven matrimonio de Esa pareja feliz se ha transformado en la condena de una vida miserable. Es aquí donde se encuentra la gran aportación de Azcona a la filmografía de Berlanga: destruír el poso de esperanza que el cineasta valenciano mantenía en todo su cine y que tan claramente queda expuesto en el presente film, por una corriente pesimista, grotesca, esperpéntica por momentos, que se erige en una verdadera bomba de relojería para el Régimen.
Evidentemente, los 29 y 30 años de edad que tenían, respectivamente, Bardem y Berlanga cuando rodaron el film hace que parte de su entusiasmo y su optimismo se encuentre impregnado en cada fotograma. Además, lógicamente, de concretas influencias cinematográficos que sintetizan las inquietudes de ambos. Si bien hay una tendencia a vincular Esa pareja feliz con el Neorrealismo italiano, la verdad es que este movimiento apenas otorga algunos aspectos meramente orientativos (el poso de crítica social, por ejemplo). En el fondo, las auténticas referencias de esta película se hallan en el cine del René Clair previo a su ida a Estados Unidos y, sobre todo, en la excepcional película de Jacques Becker Se escapó la suerte (1946) de la que esta obraparece, en más de una ocación, una singular relectura. En todo caso, la potente personalidad de sus dos autores hace que el film posea carácter propio y que dichas influencias jamás se sobrepongan a su auténtica idiosincrasia.
   Esa pareja feliz es, por todo lo dicho, una de las piezas más limpias y sencillas de Bardem y Berlanga. Alejada de la militancia y el compromiso (Bardem) o de los rasgos grotescos y simbólicos (Berlanga) que dominará la restante filmografía de ambos, la película toma la simplicidad como la base de su estilo revelándose como un film, en verdad, memorable.•
   
     
Comprar en dvdgo.com
   


Características DVD: Contenidos:Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Fichas / Galería / "El nacimiento de una pasión" / Filmografías. Formato: Pal 1.66:1. Idiomas: Castellano. Duración: 84 mn. Distribuidora: Divisa Red.
   
       
   

   Ingresar comentario

Valoración media: 8,5

Comentarios: 0

Total de votos: 2


¿Qué valoración le darías a esta película?

Valoración:

Enviar