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Las bostonianas The Bostonians |
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| Director (es) : James Ivory | ||||||||||||
| Año : 1984 | ||||||||||||
| País (es) : USA-GBR | ||||||||||||
| Género : Drama | ||||||||||||
| Compañía productora : Merchant Ivory Productions | ||||||||||||
| Productor (es) : Ismail Merchant | ||||||||||||
| Productor (es) ejecutivo (s) : Albert Schwartz, Michael S. Landes | ||||||||||||
| Productor (es) asociado (s) : Paul Bradley, Connie Kaiserman | ||||||||||||
| Compañía distribuidora : Produccin Cinematogrfica Espaola S. A. | ||||||||||||
| Guionista (s) : Ruth Praver Jhabvala | ||||||||||||
| Guión basado en : la novela homnima de Henry James | ||||||||||||
| Fotografía : Walter Lassally en Color | ||||||||||||
| Diseño de producción : Leo Austin | ||||||||||||
| Director (es) artistico (s) : Tom Walden, Don Carpentier | ||||||||||||
| Decorados : Richard Elton | ||||||||||||
| Vestuario : John Bright, Jenny Beavan | ||||||||||||
| Maquillaje : Jeanne Richmond | ||||||||||||
| Música : Richard Robbins | ||||||||||||
| Montaje : Katherine Wenning, Mark potter | ||||||||||||
| Montaje de sonido : Brian Blamey, Chris Leong | ||||||||||||
| Sonido : Ray Beckett | ||||||||||||
| Ayudante (s) de dirección : David Appleton, Ron Peck | ||||||||||||
| Duración : 122 mn | ||||||||||||
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Christopher Reeve
Vanessa Redgrave Madeleine Potter Jessica Tandy Nancy Marchand Barbara Byrne Linda Hunt Wallace Shawn John Van Ness Philip Maura Moynihan Peter Bogyo Charles McCaughan Lee Doyle Dusty Maxwell |
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| En la sociedad victoriana del siglo XIX, Verena Tarrant es una joven sencilla e inteligente que utilizada tanto por su padre como por su protegido Olive Chancellor. Mientras su progenitor exploca la capacidad oradora de Verena para deslumbrar a los incrédulos ante el poder de las ciencias ocultas y de la medicina natural, Olive la elige como representante el Movimiento Sufragista. El hecho de que Verena se enamore del apuesto abogado Basil Ramsone provoca los celos de Olive, no tan sólo porque éste defiende unas tesis opuestas al Movimiento Sufragista, sino por el aprecio y cariño que siente por la joven bostoniano. A pesar de estas disputas que se generan en su entorno, Verena mantiene una actitud firme y madura, sabiendo discernir entre los asuntos amorosos y sus convicciones política. | ||||||||||||
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato: Pal Widescreen 1.85:1, 16:9. Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 122 mn. Distribuidora: Filmax. |
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Editorial: Mondadori. Mondadori vuelve a deleitarnos con el lanzamiento, de nuevo en edición de lujo dentro de su serie dedicada a Grandes clásicos, de otra joya de las grandes letras universales, esta vez uno de los grandes títulos que escribió el genial Henry James: Las Bostonianas. Escrita en el año 1886, cuando la prolífica carrera literaria de este escritor de origen norteamericano, pero de adopción británica, todavía tenía mucho recorrido por delante, esta novela narra la relación que se establece entre dos mujeres, ahondando en sus respectivas psicologías y diferencias respecto a las opiniones de ambas en relación al sexo masculino y, por ende, al suyo propio. Estas dos mujeres representan los dos vértices del movimiento sufragista que a finales del siglo XIX tanto eco estaba teniendo entre los círculos sociales de la sociedad de la América del Este, más concretamente la de Boston y Nueva York. Olive Chancelor es una dama, joven aún, que rechaza a los hombres de manera ferviente, llegando a odiarlos incluso, alegando para ello los largos siglos de sometimiento y humillación que las mujeres han tenido que sufrir a lo largo de la historia. Olive invita un día a su casa a un primo sureño, Basil Ransome, un tipo cuya familia ha caído en desgracia tras la guerra de Secesión —como todas las que disfrutaban de cierta hegemonía económica y de poder en la antigua y retrógrada sociedad esclavista sureña— y que representa en todas sus características al tipo de hombre machista y reaccionario que tanto rechaza su prima. Olive evidencia un desprecio inmediato por su pariente, a quien sólo ha escrito para intentar casar a su hermana viuda, la cual la irrita en demasía por su comportamiento coqueto y sumiso son los hombres. Este rechazo se verá convertido en odio cuando entre en escena Verena Tarrant, una joven de familia con pocos recursos que deleita las sesiones de las damas de este movimiento sufragista con una elocuencia en sus discursos y una ferviente capacidad de convicción que atrapa al instante a todos sus oyentes. Verena, pese a la pasión que imprime a sus discursos, no rechaza a los hombres como hace Olive, sino que disfruta con las discusiones y la compañía de ellos, en especial con la de Basil, por el que se sentirá irremediablemente atraída. Olive, fascinada completamente con la joven, tratará por todos los medios de comprometerla con la causa y con ella misma, distanciándola de Basil y de cualquier «peligro» que la pueda alejar de su lado. Pero Basil sentirá la misma atracción por la joven, y entre él y su prima se establecerá, pese a que Verena acceda a ceder su vida y su talento al servicio de su admirada Olive, una lucha silenciosa por la “posesión” de la joven. Novela considerada de clara temática homosexual, lo cierto es que esta obra de James, al igual que todas aquellas que corresponden a su primera etapa creativa, iniciada en 1875 con Roderick Hudson, y entre cuyos títulos capitales están la sencilla pero exquisita Washington Square (1881) y la célebre Retrato de una Dama (1881), respira de una agilidad en su prosa y de un interesante estilo narrativo en el que el autor trata de distanciarse del relato y posicionarse como el “maestro de ceremonias” que ni todo sabe ni todo quiere contar. Así, y a diferencia de sus obras de «madurez creativa», en las que la compleja prosa analiza de manera minuciosa a través de los diálogos y de las descripciones las psicologías de los personajes, y pese a que en Las Bostonianas este análisis también sea el objetivo del escritor, son frecuentes los fragmentos en los que James evidencia un juego con el lector en el que se complace en evidenciar su intención de mostrar y ocultar hechos y acontecimientos relativos a la historia, cuyo celo desea mantener para sí en algunas ocasiones: «…Debo confiarle al lector, a quien en el curso de nuestra historia me veré obligado a impartir mucha información secreta…». En otros momentos, el narrador, siempre al servicio de la caracterización psicológica de los personajes, renuncia voluntariamente a su poder omnisciente relatando las sensaciones y pensamientos de uno de los personajes, el cual contempla y reflexiona sobre las acciones que observa de otros, pero cuyos diálogos no puede escuchar, ni así el tampoco lector. Por último, esta magistral narrativa, diferente y más ágil, como se ha dicho, del perfeccionismo y belleza formal de sus obras de madurez, alude a sí misma como si de un juego de metaficción se tratase, en el cual el narrador no duda en enfatizar su presencia y los instrumentos de los cuales se sirve para manipular a su gusto al lector: «…Ninguna cursiva podrá dar idea de la sinceridad del énfasis de la señora Tarrant. (p. 95)». HENRY JAMES, UNA PERSONALIDAD INFLUYENTE Henry James, hijo de una acomodada familia muy bien posicionada socialmente, nació en 1943 en Nueva York. Hermano del reconocido filósofo y psicólogo William James, cuyas teorías sobre el fluir de la conciencia tanto iban a influir en escritores posteriores de la talla de Virginia Wolf, William Faulkner, o James Joyce, Henry James vivió una vida dedicada a la literatura y a los viajes, hecho este que le impelió a trasladarse a Europa (París y luego Londres) y vivir allí el resto de sus días. Su amplia y prolífica obra evidencia este dualismo entre la cultura europea y la norteamericana, plasmado en multitud de sus relatos, como en El americano (1877) o el misma Retrato de una dama, aunque está de un modo u otro presente en todas sus obras. Asimismo, escribió multitud de relatos cortos, el más conocido de ellos Otra vuelta de tuerca (1898), una maravilla exquisita, llevada magistralmente al cine en 1961 por Jack Clayton en la película ¡Suspense!. Otras muchas obras serían también llevadas al cine, y de entre ellas cabría resaltar la misma que ahora nos ocupa, Las Bostonianas, una floja y decepcionante extrapolación al cine de la |
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