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La gran ilusión
Le grand illusion
     
    Director (es) : Jean Renoir
    Año : 1937
    País (es) : FRA
    Género : Bélica
    Compañía productora : Les Réalisations d´Art Cinématographique
    Productor (es) : Frank Rollmer Albert Fincovitch
    Productor (es) asociado (s) : Alexandre Kamenka
    Guionista (s) : Jean Renoir, Charles Spaak
    Fotografía : Christian Matras
    Decorados : Eugène Lourié, Georges Wakhévicht
    Música : Jospeh Kosma
    Montaje : Marguerite Houllé-Renoir
    Ayudante (s) de dirección : Jacques Becker, Karl Koch
    Duración : 120
   
     
    Erich Von Stroheim
Jean Gabin
Pierre Fresnay
Dita Parlo
Marcel Dalio
Bruno Carette
Gaston Modot
Jean Dasté
Jacques Becker
Sylvain Itkine
   
   
   
Un avión francés de reconocimiento, pilotado por el capitán De Boëldieu, oficial de carrera y de ascendencia aristocrática, y el teniente Maréchal, antiguo mecánico ascendido a teniente, es abatido sobre suelo alemán por el avión de combate del capitán von Rauffenstein, al inicio de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por la enfermería, son trasladados al campo de Hallback, donde comparten cautiverio con un maestro, un actor de teatro, el hijo de un banquero judío y otros, con los que planifican un plan de evasión. Cuando están a punto de acabar el túnel son trasladados a otro campo, situado en la prisión del castillo de Winsterborn. Se encuentran allí con que la persona que rige la prisión es el capitán von Rauffenstein. Pronto entablarán relaciones con otros prisioneros de distinta procedencia y condición social, pero sobre todo con el oficial a cuyo mando está el campo de prisioneros, el capitán Von Rauffenstein. Boïeldieu y Rauffenstein pertenecen a la misma clase social, nobles y militares de carrera.
Después de numerosas tentativas de evasión, Maréchal consigue huir con otro prisionero, Rosenthal, gracias al sacrificio de Boïeldieu, que obliga a Rauffenstein a disparar sobre él. Pálidos y agotados, Maréchal y Rosenthal se refugian en una granja alemana donde se desarrolla un idilio entre Maréchal y la granjera Elsa, una viuda de guerra que vive con su hija. Los dos prisioneros conseguirán pasar finalmente la frontera suiza.
   
   
   
COMENTARIO (Por Frederic Soldevila): El guión de esta película, escrito por Jean Renoir (1894-1979) y Charles Spaak, desarrolla un argumento original de Renoir, y se inspira en su experiencia personal de piloto de aviación, llamado Pinsard, y sus compañeros durante la Primera Guerra Mundial. Así, La grande illusion se centra en una anécdota real de un soldado que logró fugarse infinidad de veces de campos de prisioneros alemanes durante la Primera Guerra Mundial (1). Se rodó en exteriores de Colmar (Alto Rhin) y del castillo de Koeningburg (Bajo Rhin) y en los platós de los Studios Eclair y Studios de Boulogne-Billancourt, entre febrero y marzo de 1937. Es el primer film en lengua no inglesa nominado al Oscar a la mejor película y ganó el Premio Especial de Venecia y el premio del NYCCA (film extranjero). Considerada por muchos estudiosos como una de las obras maestras de Jean Renoir, se engloba dentro de sus películas sobre la guerra y la conquista del pacifismo y un nuevo orden mundial. El guión de la película fue rechazado por diferentes productores hasta que Jean Gabin, el más importante actor del momento, se unió a la filmación. Más apoyo obtuvo la película cuando Erich von Stroheim declaró su participación en ella, factor que ocasiona que de una pequeña aparición que tiene su personaje en el guión (el comandante Rauffenstein) pasó a ser un personaje fundamental y dominante. Para muchos historiadores del cine la alteración del guión fue como consecuencia del encuentro entre Renoir y Stroheim. El director quedó fascinado con la personalidad del alemán y le extendió su papel, de modo que la relación entre el oficial francés y el teutón ganó importancia, sobre todo de cara a desarrollar simultáneamente las dicotomías entre naciones y clases sociales, de forma que la solidaridad nacional de los candidatos a la fuga se confronta con la solidaridad de clase entre los oficiales y aristócratas, por encima de sus respectivas nacionalidades.
La figura acicalada del alemán se convirtió en la imagen más conocida de la película, simbolizando el antiguo orden aristocrático de Europa que se desmorona ante la embestida del armamento y la tecnología de la guerra moderna. El film muestra, también, el ocaso progresivo de la aristocracia como clase dominante en Europa y su progresiva substitución por la burguesía y las clases populares.
   Esta película permitió, como ninguna otra, ver en el enemigo y en el ser que se supone debes odiar el rostro humano. A mi modo de ver, es esto lo que hace de la película, más allá de lo utópica de su línea argumental, una película realista en cuanto al tratamiento de la condición humana. La refinada y caballerosa amistad entre dos oficiales del ejército y la creciente relación amistosa entre prisioneros y captores son las principales líneas argumentales de esta película, con su habitual buen gusto por los planos largos y un excepcional uso de la profundidad de campo. Un aspecto interesante de la relación entre Boïeldieu y Rauffenstein es la manera de comunicarse entre ambos. Cada personaje habla en su idioma de origen. Sin embargo, cuando ellos dos se reunían solos o en compañía de otros, casi siempre de menos alcurnia que ellos, hablaban en inglés, no en francés o alemán que parecieran considerarlos lenguas de las masas, más no de una raza de privilegiados o de escogidos como ellos. Asumen el inglés como la lengua de la aristocracia y construyen con él un muro infranqueable entre ellos y el resto de los personajes que, como su condición lo indica, no saben hablarlo.
   Obra que cuenta con sencillez y asombrosa economía de recursos el final de una época y de un orden social, Renoir es muy elocuente al mostrar que la humanidad y la amistad  están por encima de conflictos que son asunto de grandes países pero no de pequeñas personas. Sus ideas centrales se basan en la creencia en la igualdad de las personas y la posibilidad de la fraternidad entre ellas, al margen de las diferencias de clase y de educación, y de situaciones sobrevenidas de guerra. Para el guionista las fronteras de los Estados son artificiosas y absurdas, los nacionalismos defendidos por el nazismo y el fascismo son una necedad, la fraternidad entre los pueblos es una urgencia derivada de la propia naturaleza de las cosas y la paz es posible.
   La música, de Joseph Kosma (Una partida de campo, 1936), aporta una partitura vibrante, que combina aires de fanfarria militar, pasajes lúdicos, pinceladas trágicas (redoble de tambores) y temas idílicos. Añade composiciones de época, como los valses paralelos de la cantina francesa (Frou-frou) y alemana (Vida de artista, Johan Strauss), una canción típicamente inglesa (It's a Long, Long Way to Tipperary) y un tema de amor (Si tu veux Marguerite). La fotografía, de Christian Matras (La ronda, 1950), en blanco y negro, ofrece tomas largas que se inician o terminan en un primer plano, en un diligente y esmerado trabajo de cámara, una admirable profundidad de campo y encuadres a través de ventanas y puertas que ponen en comunicación el interior con el exterior. No faltan escenas multitudinarias, tan gratas a Renoir (soldados en la sala de la representación teatral). La estética se ajusta a las pautas del realismo, en este caso profundamente humanista y elevado con toques líricos.
   La gran ilusión se articula en tres partes que corresponden a las idas y venidas de Maréchal, desde que es hecho prisionero hasta que consigue atravesar la frontera suiza. A cada una de estas partes le corresponde una ambientación de decisiva importancia: primero el campo de Hallsbach, seguidamente la fortaleza de Wintersborn, y al final la granja de Elsa. No existe una intriga frontal, una gran línea que guie al espectador hacia el desenlace final. Al contrario la película se constituye de lo que Renoir llamaba tranches de vie (pedazos de vida), que poco a poco van dando consistencia al relato, y que no tienen por que ser funcionales a la resolución de la trama. El placer para el espectador no reside en la sujeción a una sólida trama, sino en la variedad de formas y personajes que en el conjunto constituyen este fresco. Así, según Ángel Quintana, «en el terreno narrativo, Renoir lleva hasta extremos auténticamente insólitos la utilización de las elipsis y la ruptura de las estructuras compactas, basadas en la unificación de diferentes intrigas que funcionan de forma aislada, como si fueran pequeños cuadros independientes» (2).
 
 

(1) Según lo que se explica en el artículo de Quim Casas en Nosferatu nº 17-18, dedicado al director francés, de marzo de 1995.
(2) Jean Renoir. Angel Quintana. Editorial Cátedra. Colección Signo e Imagen/Cineastas nº 39. Madrid, 1998. p. 152.
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas.Formato: 1.33:1. Idiomas:  Castellano y Francés Subtítulos: Castellano, Inglés y Holandés. Duración: 108 mn. Distribuidora: Universal Pictures. Fecha de lanzamiento: 10 de septiembre de 2008.  
   
       
   

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