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En un escaso margen de tiempo, Arkansas, uno de los estados más pequeños de los Estados Unidos, ha aportado dos nuevos valores a la vida pública, los dos Bill, Clinton y Bob Thornton. Tanto el presidente de los Estados Unidos como el actor crecieron en un periodo vital para la nación americana, los años sesenta, compartiendo de esta forma el mismo entusiasmo por la música de Elvis Presley, los sonidos del sur y una conciencia social. Bill Bob Thornton obedece a la típica imagen de self made man desde su asunción de que su sometimiento a los designios de productores y/o directores le relegaría a un segundo plano. Junto con Tom Epperson firmó el guión de Un paso en falso, un thriller sobre el mundo del narcotráfico en el que también ejercía de intérprete, como el sociópata Malcolm. Este film dirigido por Carl Franklin ya mostraba las inquietudes de Bob Thornton, quien mientras preparaba con esmero su irrupción definitiva con El otro lado de la vida, compuso diversos personajes de escasa entidad (en Floundring hace un guiño a su afición por Elvis cuando da vida a un mercenario pistolero racista que dice haber visto al mítico cantante) e intervino en la serie cómica Hearts Afire. La pieza teatral Some Folks Call It a Sling Blade sirvió de preámbulo al film que consagró a Billy Bob Thornton, donde incorpora a Karl Childers, un retrasado mental que asesina a su madre y a su amante a los doce años, y que al cabo de unos años entabla amistad con un joven. Una historia que Thornton —asimismo en labores de dirección por primera vez— ha hecho propia, rodeándose de sus amigos, como John Ritter (cointérprete masculino de Hearts Afire) y ambientándola cerca de su población natal, Malvern, en el corazón de Arkansas. Un espacio rural por donde también transita su segunda película como director, Todos los caballos bellos, así como Un plan sencillo, Giro al infierno y Monster's Ball, algunos de sus trabajos que demuestran su capacidad para el «disfraz». Se trata, pues, de un actor cuyas dotes camaleónicas pueden oscilar entre la representación de un personaje impasible e hierático como el barbero Ed Crain en El hombre que nunca estuvo allí hasta el delincuente de las «mil caras», Terry Lee Collins, en Bandits. Ambas producciones rodadas a principios del siglo XX, la centuria que debe proyectar a Billy Bob Thornton hacia los niveles de reconocimiento de público y crítica, dificiles de alcanzar por otro intérprete de su generación.
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