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Jean Renoir
     



 
  Fecha y lugar de nacimiento :
15 de septiembre de 1894, en Mormartre, Parí­s (Francia).
  Fecha y lugar de defunción :
12 de febrero de 1979, en Beverly Hills, Los Ángeles, California (Estados Unidos).
  Actividades previas :
estudia en el Collège Saint-Croix en Nevilly; ingresa en la aviación francesa durante la Primera Guerra Mundial (1916); trabaja en una empresa de cerámica de su propiedad; participa en distintas producciones cinematográficas en calidad de ayudante de dirección, actor, productor y/o guionista, sobre todo en cortos y documentales de Alberto Cavalvanti --Le p'tite lilie (1929), Vouz verrez la semaine prochaire (1930) y Le petit chaperon rouge (1930).
  Otras actividades :
actor, guionista, productor y ayudante de dirección.
  Premios :
Mención Especial del Jurado de Venecia por The Southerner (1945); Nominado al Oscar al Mejor Director por The Southerner (1945); Oscar Honorífico (1974).
  Otros datos :
casado y divorciado de Andrée Heuschling (1920-1944); casado con Dido Freisne (1944); hijo del pintor impresionista Pierr-Auguste Renoir; hermano del actor Pierre Renoir; tío del director de fotografía Claude Renoir.
  Autobiografía :
Ma vie et mes films (1974) / Mi vida: mis films (1990, Ed. Plot).
     
    Director que ha influido en una legión de cineastas europeos y norteamericanos (François Truffaut, André Téchnié, Luchino Visconti, Robert Altman, Fernando Trueba, etc.), Jean Renoir ha sido considerado una institución de la cultura francesa del siglo XX. Un reconocimiento que, como en tantas ocasiones, tuvo su primer punto de inflexión fuera de sus fronteras a través de la presentación de La gran ilusión y La bête humaine, adaptación cinematográfica de la universal obra de Emile Zola que conocería una versión americana a cargo de Fritz Lang. Precisamente, las carreras de Lang y Renoir siguieron itinerarios semejantes, si exceptuamos la etapa en los estudios UFA del primero. Ambos accedieron al cine estadounidense e intentaron defender sus posturas artísticas frente a la maquinaria hollywoodiense. En ocasiones, los intereses de Lang y Renoir coincidieron, como el retrato de una sociedad amenazada por el nazismo (This Land Is Mine, que debe su tono humanista repartido a partes iguales entre el director francés y el guionista Dudley Nichols, asociado por aquellas fechas a los films de John Ford) y sobre todo en el tratamiento de historias de cariz psicológico centradas en la figura femenina -La mujer deseada podría ser perfectamente un título más del director vienés, manteniendo numerosos puntos de contacto con La mujer del cuadro (1944), asimismo protagonizada por Joan Bennett-. Pero antes de recalar en el cine estadounidense, Jean Renoir se había forjado una imagen de director tendente a plasmar una estética teatral o de opereta a partir de su adecuación a los textos de Georges Feydeau (On purge bebe), René Fauchois (Boudou sauve des euax) o Roger Ferdinand (Chotart et cie). Con el paso de los años, Renoir trataría de insuflar a sus films de una retórica sobre la hipocresía de la burguesía francesa, que ya había apuntado en Boudu sauvé des eaux, que haría extensible a la mayoría de sus films posteriores. Mientras tanto, Jean Renoir se erigiría en un punto de referencia no tan sólo por lo que concierne al tratamiento naturalista de las historias (el mediometraje Une partie de campagne, La gran ilusión, La regla del juego) sino a su formulación neorrealista con Toni, precursora de los títulos que rodarían Rossellini, Fellini o Visconti --ayudante de dirección en algunos de sus films-- en los años cuarenta. Una década que comprende el exilio voluntario de Renoir en suelo americano coincidiendo con la irrupción de la Segunda Guerra Mundial, conformando cinco títulos -Aguas pantanosas, This Land Is Mine, The Southerner, Memorias de una doncella y La mujer deseada- que no desmerecen al conjunto de su obra. Antes de su regreso a suelo francés, Jean Renoir recalaría en la India para crear una de sus piezas maestras, El río, definitorias de un estilo naturalista. Se trata de un documento de una aparente simplicidad pero que requería de una compleja composición en la iluminación a cargo de su sobrino Claude Renoir. Tras su peregrinaje por Italia, Estados Unidos y la India, a su vuelta a Francia Renoir sería acogido como un emblema nacional. Los festivales internacionales le habían catalogado como uno de los maestros de su tiempo e incluso la Academia de Hollywood le propuso como candidato al mejor director por The Southerner cuando la política era distinguir a los directores de habla inglesa. Porteriormente se le tributó en 1974 un cálido homenaje por parte de la industria cinematográfica a través de la ceremonia de los Oscar. Una situación de privilegio que gozaría en los últimos años de su vida, que contrastaba con las dificultades económicas por las que atravesaría durante los años treinta y las carencias presupuestarias que manejaría en sus últimas producciones, en especial El testamento del doctor Cordelier --inspirado en el relato Doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson-- , cuyo rodaje se contabilizaría en unos diez días en unos estudios televisivos. Al igual que los autores que adaptó --Prospero Merimée (La carroza d'oro), Emile Zola (Nana, La bête humaine), Robert Louis Stevenson, Georges Simenon (La nuit de carrefour), Gustave Flaubert (Madame Bovary)-- Jean Renoir sigue siendo considerado un clásico del cine que aprendió bajo la sombra de otros maestros como Charles Chaplin o Erich Von Stroheim, quien incorporaría al comandante Von Rauffenstein en La gran ilusión, uno de sus títulos más emblemáticos.
   
     
intérprete  : 1971    The Christian Licorice Store
director y productor  : 1970    Le petit théatre de Jean Renoir
director y guionista  : 1962    Le caporal épinglé
director-prod. y guionista  : 1960    Le testament du docteur Cordelier   [ El testamento del doctor Cordelier ]
director-prod. y guionista  : 1959    Le déjeuner sur l'herbe   [ Comida sobre la hierba ]
director y guionista  : 1956    Elena et les hommes   [ Elena y los hombres ]
director y guionista  : 1954    French Can-Can   [ French Can-Can ]
director y guionista  : 1952    La carosse d'or   [ La carroza de oro ]
director y guionista  : 1950    The River   [ El río ]
director y guionista  : 1946    The Woman on the Beach   [ La mujer deseada ]
director y guionista y intérprete  : 1946    The Diary of Chambermaid   [ Memorias de una doncella ]
director  : 1945    The Southerner
director y guionista  : 1944    Salute to France
director y productor  : 1943    This Land Is Mine
director  : 1941    Swamp Water   [ Aguas pantanosas ]
director y guionista  : 1940    La Tosca   [ Tosca ]
guionista  : 1939    L'or du Cristobal
director y guionista y intérprete  : 1939    La rêgle du jeu   [ La regla del juego ]
director y guionista y intérprete  : 1938    La bête humaine
director y guionista  : 1937    Le grand illusion   [ La gran ilusión ]
director y guionista  : 1937    La marseillaise   [ La marsellesa ]
director y guionista y intérprete  : 1936    La vie est à nous
director y guionista  : 1936    Les bas fonds   [ Los bajos fondos ]
director y guionista y intérprete  : 1936    Une partie de campagne   [ Una partida de campo ]
director y guionista  : 1935    La crime de monsieur Lange
director y guionista  : 1934    Toni   [ Toni ]
director y guionista  : 1933    Madame Bovary
director y guionista  : 1932    Boudu sauvé des eaux
director y guionista  : 1932    Chotard et Cie
director y guionista  : 1932    La nuit du carrefour   [ Noche de encrucijada ]
director y guionista  : 1931    On purge bébé
director y guionista  : 1931    La chienne   [ La golfa ]
intérprete  : 1930    Die jagd nach dem gluck
director  : 1929    Le bled
director y guionista  : 1928    Le tournoi o le tournoi dans la cite
montador y director y guionista  : 1928    Tire au-flanc
director-prod. y guionista y montador  : 1928    Le petite marchande d'allumettes   [ La cerillerita ]
director y productor y montador  : 1927    Marquitta
director y productor  : 1926    Charleston o sur un air de Charleston
director y productor y montador  : 1926    Nana
director y productor y decorador y montador  : 1924    Le fille de l'eau
ayudante de dirección y guionista y productor y intérprete  : 1924    Une vie sans joie   [ Catherine ]
   
     
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Editorial: Cátedra.                
Colección: Cineastas. Signo e imagen nº 39.
Autor: Àngel Quintana.
Año de publicación: 1998.
318 pp. 10,6 x 18,0 cm. Tapa blanda. Incluye filmografía y bibliografía.
  Editorial: Taschen. 
Autores: Christopher Faulkner y Paul Duncan.
Fecha de publicación: marzo de 2007.
192 pp. 23,5 x 29,5 cm. Tapa dura.

COMENTARIO (Por Ignasi Juliachs): Con su habitual formato grande y profusión de fotografías excelentes e informativas, Taschen acaba de publicar Jean Renoir, volumen imprescindible e impresionante en torno al célebre maestro del cine francés y más específicamente sobre su vasta filmografía de más de cuarenta títulos. Cabe decir que la publicación ha sido posible gracias a la aquiescencia y ayuda del hijo del cineasta, Alain Renoir, quien ha permitido la consulta del archivo Jean Renoir de la UCLA. Si bien el apartado gráfico es, como decimos, de primera magnitud, bebiendo de una inmensidad de fuentes y archivos —lo que evidencia un esfuerzo notable en lo referido a búsqueda y selección a cargo del propio editor, cinéfilo y escritor de cine, Paul Duncan, con la ayuda de Wordsmith Solutions en el terreno del diseño—, en modo alguno es menor el escrito de Christopher Faulkner, todo un experto en el realizador en cuestión así como en general del cine francés, que imparte clases de estudios cinematográficos en la Carleton University de Ottawa, Canadá, donde también es director del instituto para estudios comparativos de literatura, arte y cultura. Faulkner ya ha publicado The Social Cinema of Jean Renoir; Jean Renoir, A Guide to References and Resources; y La règle du jeu: scénario original de Jean Renoir.
   El volumen se divide en cinco partes: Introducción; Las películas mudas 1924 — 1929; Un cine políticosocial 1930–1939; Hollywood 1941–1947; y Un cineasta internacional 1950–1969. Acompaña este contenido una excelente y sintética cronología de su vida y obra; una filmografía de toda su vasta producción, con detalladas fichas técnica y artística, más una sinopsis de cada título y algunos singulares pasquines de sus filmes; y una completa relación bibliográfica de libros, escritos, entrevistas, guiones, biografías y artículos, así como de documentales y páginas web.
   La introducción resulta tan brillante como aleccionadora, compendiosa y sucinta; en ella se da cuenta del subtítulo del volumen: «Conversación con sus películas 1894-1979», pues el autor entiende que en Renoir todo es conversación; para él, estar ante un film del cineasta es como mantener un permanente diálogo con la cinta y con su autor, y llega al extremo de afirmar, apoyándose en el testimonio de actores y técnicos, que incluso los rodajes los planteaba como una conversación. Por extensión, tertulia y llantar constan entre los placeres de Jean Renoir, que más que parisino diríase mediterráneo —de niño se trasladó con la familia al sur de Francia— por talante —véase Toni (1935), donde su tan loado naturalismo extremo llega a niveles de prodigio al lado del Mare Nostrum, en Martigues, considerado un film precursor del neorrealismo (para mayor seña, Luchino Visconti ejercía la ayudantía de dirección), aunque alejado de la dramaturgia del movimiento italiano—. Efectivamente, lo gastronómico tiene mucha importancia en el cine de Renoir; comer y tertuliar, algo que también compartía su buen amigo Orson Welles, quien a la muerte en 1979 del hijo del gran pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir escribió una dedicatoria tan sentida como ilustrativa de las dificultades del cineasta en Hollywood. Sigue el autor referenciando la gran influencia que su padre pintor ejerció sobre su hijo —quien aparece en muchos de los cuadros de su progenitor—, cuanto menos en lo tocante al rodaje al aire libre y decorados naturales; su paso por el ejército en la Guerra europea, donde de caballería pasó a aviación de reconocimiento tras sufrir una herida en una pierna que le dejó cierta cojera permanente; y su incipiente dedicación a la cerámica, que pronto abandonó para de modo autodidacta instruirse en el cine de Erich Von Stroheim (Esposas frívolas), y David W. Griffith, además de admirar Los misterios de Nueva York.
   Con su primera esposa como actriz, Catherine Hessling, y después de estudiar la gesticulación de los franceses, convencido de que hay que narrar en el entorno verdadero, pues éste hace y condiciona a los hombres como finalmente resultan, abordó nueve cintas silentes, sobresaliendo entre ellas Nana (1926), según la obra de Zola. Faulkner repara en que esta producción incipiente no siempre responde al canon realista y comprometido social y políticamente, luego tan célebre en Renoir. Efectivamente, como gráficamente queda evidenciado en cintas como La fille de l’eau (1928), lo onírico y fantasioso también tiene lugar con virtuosismo ejemplar para la técnica del momento. Los años 20 será un periodo de escaso reconocimiento, donde se verá obligado a la venta de cuadros de su padre para financiar sus proyectos, entre los que también son reseñables La petite marchande d’allumettes (1928) y Le Bled (1929). El autor es partidario de considerar, no obstante, que el cine de Renoir, tan adscrito oficialmente al realismo poético, Imagen de rodaje de La regla de juegopresenta en realidad un juego de tensiones en el que en su etapa de los años 30, la más prolija (15 largos) y acaso interesante, lo real acaba por primar sobre lo teatral y ficticio, mientras que en su etapa hollywoodiense y con mayor claridad en su producción de los años 50 y 60, de retorno a Europa por ser probablemente un blacklisted, es lo teatral lo que vence al realismo —en puesta en escena y tratamiento—, en una fase de la vida de Renoir llena de desengaño, que le aleja del compromiso político, de su adscripción al comunismo y al Frente Popular, tan evidente en su producción de los 30, y ya totalmente diáfano en un film demasiado criticado pero no exento de interés como La Marsellesa (1938). Es en esa década de los 30, con títulos inmensos como La gran ilusión (1937), La regla del juego (1939), La bête humaine (1938), nuevamente según Zola, o Boudu sauvé des eaux (1932) —cintas que atacan lo burgués y devienen bombas directas a la línea de flotación del sistema—, en que la aparición del sonoro tan temido por colegas como René Clair, quien cree ver en ello el fin del cine y contrariamente abrazado con júbilo por Renoir, que Faulkner subraya más el permanente interés del cineasta por la experimentación y la predisposición a las novedades técnicas. De hecho, muchos consideran que Renoir acompaña a Orson Welles cuando se habla de los inicios del cine moderno. Efectivamente, Renoir también será de los primeros a usar la profundidad de campo, lo que le permitirá tener todo enfocado y hacer que ocurran varias cosas a la vez, al tiempo que tiende a alargar las tomas, camino del plano secuencia, para no interrumpir a los actores con tanta frecuencia y dejarlos desarrollar incluso improvisaciones que admitía dentro de lo establecido en el plan de rodaje. Dado a captar el sonido directo, en ocasiones, sigue el autor, era capaz de incorporar la música y los músicos como elemento natural para evitar incorporarla en la postproducción. En su última fase, llega a incorporar al cine técnicas televisivas —el rodaje con dos cámaras, para todavía interrumpir menos al actor—, en una curiosa cinta   como la adaptación del libro de Robert Louis Stevenson sobre Jekyll y Hyde: El testamento del Dr. Cordelier (1959), con tratamiento más próxima al naturalismo de Zola que al realismo. Otro tópico que Faulkner quiere romper, es el referido a la concepción que hace que Renoir no se le considere realizador de género en aras de ese naturalismo o realismo poético y de izquierdas donde con frecuencia los personajes provienen de los bajos fondos o de la más humilde adscripción social; como el autor del libro indica, puede reseguirse en Renoir la práctica del sainete, la comedia policíaca, adaptaciones literarias, el documental experimental [incluído en la narración de El río (1951)], el film de época, el cine bélico, la comedia costumbrista… y ello sin contar con su reflexión sobre el teatro y lo artificioso, tan presente en su trilogía formada por La carroza de oro (1953), French Can-Can (1954) y Elena y los hombres (1956).             
  En suma, estamos ante un volumen de gratificante ojeo (sólo con la lectura de los pies de foto y de algunos párrafos escritos o pronunciados por el propio Renoir que se incluyen en los márgenes de las páginas, nos llevamos más que una simple impresión una sucinta imagen del hombre y su obra que las propias imágenes completan con creces pues son instantáneas que diríanse tan realistas o naturalistas como el propio autor, de tanta información como aportan), y de aún mejor lectura. La capacidad sintética y de fino análisis que Faulkner aporta con su redactado placentero y fluidez armoniosa hace que la introducción de cada capítulo nos sitúe con precisión en los pormenores de cada etapa del realizador, para luego entrar en el certero análisis de las respectivas películas, combinado con jugosas circunstancias personales e históricas de Renoir.
   Hay además un valor añadido. Si cedemos a la tentación que estamos seguros el libro provoca, esto es, al precipitado visionado de toda su filmografía, o cuanto menos de los títulos que han marcado época, percibiremos inmediatamente que el cine de Renoir tiene el particular poder de retrotraernos al túnel del tiempo. Efectivamente, el cine es sombras, fantasmas, pero con sus cintas quedaremos inmersos en esas cápsulas de tiempo que son sus películas. Esa naturalidad perceptible en la mayoría de su producción tiene el poder hipnotizante de generarnos la sensación de que casi podemos hablar con los personajes, y compartir con ellos el vino y los platos. Puede que Faulkner tenga razón, y debamos hablar de conversación, de un diálogo con quienes la magia del cine de Renoir ha transformado de sombras del pasado a gente de carne y hueso, con pulso y respiración.•