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En una de las secuencias de Bonnie & Clyde (1967) los protagonistas de la función (interpretados por Fate Dunaway y Warren Beatty) se refugian en una sala comercial donde se proyecta Vampiresas 1933, fiel exponente de un modelo de película musical concebida como una válvula de escape para una sociedad sumida en plena Depresión Americana. De entre los intérpretes que aparecían en esta producción de la Warner Bros. coreografiada por Busby Berkeley figuraba un semidebutante Dick Powell, quien años más tarde participaría en la denominada época dorada del cine negro y que, en cierta manera, se daría por finiquitada a partir, precisamente, de la presentación de títulos como Bonnie & Clyde. La voluntad rupturista y transgresora que había pretendido su director Arthur Penn con esta película mítica la refrendaría con la filmación, ocho años más tarde, de La noche se mueve (1975), en la que a través del personaje de Harry Moseby (Gene Hackman) trataría de ofrecer la antítesis del investigador privado o detective ad hoc recreado en los años cuarenta y cincuenta en el cine norteamericano. En realidad, el propio Dick Powell, una vez desmarcado de su primeriza etapa como cantante-actor al frente de una larga lista de musicales (Thanks a Million, Stage Struck, Fantasía de estrellas, Vampiresas 1936, Varsity Show y una versión de El sueño de una noche de verano, en el papel de Lisandro, entre otros títulos) contribuyó a potenciar el estereotipo de detective o investigador devoto de su profesión y fiel a un código de conducta en el que prevalecen los valores de la integridad, la honestidad y la moralidad a través de sus composiciones en Historia de un detective y Pitfall. En virtud de un cambio de rumbo que anhelaba desde hacía algunos años, la Paramount barajó la posibilidad de que Dick Powell interpretara al agente de seguros Walter Neff en Perdición (1944), pero finalmente su director-(co)guionista Billy Wilder se decantaría por Fred MacMurray. Frustrado este intento, cuyo primer paso en realidad ya se había producido con su recreación de Jimmy MacDonald en la comedia social Navidades en julio, Dick Powell se avino a dar vida al detective Phillip Marlowe en Historia de un detective. El personaje en cuestión había sido creado por Raymond Chandler, casualmente debutante en labores de (co)guionista en Perdición. Para prevenir ciertos malentendidos sobre el género en el que se inscribía la nueva película de Dick Powell, los directivos de la RKO decidieron cambiar el título original del relato en el que se basa, Farewell My Lovely, por el de Murder, My Sweet. Por su parte, su director Edward Dmytryk, en consonancia con el pensamiento del guionista John Paxton, trataría de convencer a los ejecutivos de la RKO de la idoneidad de Dick Powell para el papel, argumentando que «Phillip Marlowe no es Sam Spade. Es un jefe de boy scouts en el ámbito de los tipos duros. Es un individuo moral, quien tiene una ética y un muy poderoso sentido de las responsabilidades». La publicación de un total de siete novelas en torno a este popular detective propiciaría otros tantos rostros dispuestos a tomar el relevo de Dick Powell en producciones de calidad dispar: Humphrey Bogart (1946, El sueño eterno), Robert Montgomery (1946, La dama del lago), George Montgomery (1947, The Brasher Doubloon), James Garner (1969, Marlowe, detecte privado), Elliott Gould (1973, The Long Goodbye), Robert Mitchum (1975, Adiós, muñeca, remake sui generis de Historia de un detective, y a Detective privado dos años más tarde) y James Caan (1999, Poodle Springs). Sin duda, Phillip Marlowe deviene uno de los personajes surgidos de la novela negra que más intérpretes lo han recreado en la gran pantalla. Una circunstancia que llevaría a su primer morador en el celuloide a un progresivo olvido, aunque fuera el que mejor conectara con el perfil hierático y cínico de Humphrey Bogart, considerado de forma casi unánime en el Phillip Marlowe por antonomasia. Pero con su participación en otra serie de papeles típicamente representativos de la jungla humana del género negro --el ex combatiente Laurence Gerard en Venganza (con idéntico equipo técnico que en Historia de un detective); el jugador de póker Johnny O'Clock en el film homónimo de Robert Rossen; el agente de seguros John Forbes en Pitfall o el ex presidiario Rocky Mulloy en Cry Danger--, amén de su retorno al personaje de Phillip Marlowe en un episodio de la serie televisiva Climax y de un modelo de precursor de los detectives del siglo XX en el papel de investigador del asesinato de Lincoln en The Tall Target, Dick Powell había podido abstraerse de la etiqueta de actor de musicales. Al cumplir este ciclo de films noirs, Dick Powell quiso alternar la interpretación con la realización. Un total de cinco títulos, rodados por Dick Powell a lo largo de los años cincuenta, comprendían desde un acercamiento al género bélico (Entre dos pasiones y Duelo en el Atlántico, ambas protagonizadas por Robert Mitchum), hasta las aventuras (El conquistador de Mongolia), el thriller (Split Second) y la comedia You Can't Run Away from It, una suerte de remake de Sucedió una noche (1934) cointerpretado por su tercera esposa June Allyson. Al margen de colocarse tras la cámara para filmar largomtrajes, Powell también hizo lo propio en algunos de los episodios de la serie que llevaría su nombre--, pero su prematura muerte cerraría una trayectoria perfectamente diferenciada por los géneros en los que intervino.
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