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62 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE DE CANNES '09 |
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HANEKE: TRIBUTO A LA CONSTANCIA
Crónica de Joan Millaret i Valls
Finalmente se hicieron buenos los pronósticos y el austríaco Michael Haneke se alzó por primera vez con la preciada Palma de Oro, un trofeo que le había resultado esquivo en otras ediciones a pesar de contar entre los favoritos. Así ocurrió en la edición de 2005 cuando tuvo que conformarse con el premio a la mejor dirección por Caché y en la edición de 2001 donde La pianista obtenía sendos galardones para la actriz y actor protagonistas mientras que el realizador era bendecido con el Gran Premio. Más allá de las suspicacias que pueden originarse fruto de las relaciones de amistad y trabajo existentes entre el director Michael Haneke y la presidenta del jurado internacional de la 62 edición del Festival de Cannes, Isabelle Huppert —protagonista de La pianista— , lo cierto es que el realizador austríaco atesoraba sobrados motivos en su Das weisse band (que distribuirá Cameo presumiblemente con el título La cinta blanca) para alzarse con el codiciado trofeo. Su película rodada en blanco y negro y ambientada en la Alemania rural, puritana y protestante de principios de siglo XX es un frío, distante y pormenorizado retrato de una sociedad clasista, fanática, perversa y violenta; una comunidad atenazada y emponzoñada por las desigualdades sociales, la intolerancia religiosa y los actos atroces bajo la mirada de unos niños que contemplan, padecen y revierten una violencia enquistada que alimentará esta futura generación lanzada a los brazos del nazismo y el terror. Otra película sobre el horror cotidiano es Kinatay del filipino Brillante Mendoza, premiado como mejor director en la presente edición, después de repetir por segundo año consecutivo en la Sección Oficial del certamen francés. La áspera y ruda película del filipino es un documento espeluznante sobre la pérdida de la inocencia de un despreocupado, feliz e ilusionado joven recién casado y con hijo que vive un viaje sin retorno a los infiernos de la brutalidad humana al participar en connivencia y como testimonio mudo en el rapto, tortura y mutilación de una pobre prostituta con deudas.
El jurado concedió dos premios ex aequo a Fish Tank y Bak-Jwi / Thrist. La primera es una realización de la inglesa Andrea Arnold y retrata la deriva de una quinceañera, una chica de familia descompuesta en una barriada obrera, taciturna, amargada y agresiva que cree encontrar un sucedáneo de la desaparecida figura paterna en el simpático y cariñoso amante de la madre y también la necesidad de colmar su despertar sexual así como la necesidad de amor. La película es un potente y rabioso moderno melodrama familiar narrado también a través del uso de la música y los bailes, atributos identitarios que definen a los personajes y también sus inquietudes. La segunda es el último trabajo del surcoreano Park Chan-Wook quien adapta libremente la novela de Emile Zola Teresa Raquin y la subvierte mediante una lectura vampírica. El resultado es un filme excesivo, caudaloso, reiterativo, descompensado, más cercano a la parodia que al drama, lleno de momentos efectistas pero también contiene algunos fragmentos visuales de envergadura e ideas brillantes de puesta en escena.
El Gran Premio de Jurado se lo llevó Jacques Audiard, perfecto exponente del moderno cine francés. El realizador francés se erigió en candidato temprano a la Palma de Oro desde los primeros compases del festival gracias a Un prophète, un robusto y contundente filme carcelario que consigue hacer olvidar los estereotipos, límites y lugares comunes del género. Una película vertiginosa, sin respiro ni desfallecimientos, que cuenta la transformación de un desgraciado recluso solitario y analfabeto en un maestro del engaño, del doble juego, del estraperlo y finalmente del crimen desde su caída en manos de la mafia corsa durante su cautiverio y su correspondiente bautismo de sangre en la propia cárcel. Un manual de supervivencia en condiciones precarias y un ascenso al triunfo y la gloria a través de la ambición y el talento en una sociedad competitiva. Otro francés, un veterano Alain Resnais pletórico de forma, superviviente en activo de la vieja pero no extinta Nueva Ola, se vio recompensado por un jurado que tuvo que sacarse de la manga un Premio Especial para «el conjunto de su carrera y su excepcional contribución a la historia del cine». El octogenario realizador presentaba Les herbes folles, una deliciosa y elegante comedia sobre la madurez y la fantasía junto a una trouppe de actores cómplices y compenetrados con la gracia e inspiración del maestro Resnais. Un filme lleno de calidez, harmonía, humor, prodigiosa puesta en escena con hibridaciones de teatro y libertad creativa extrema hasta arribar a ramalazos anárquicos y fragmentos indescifrables lanzados al absurdo.
Mei Fing obtenía el Premio al Mejor Guión por su labor en Chung feng chen zui de ye wan / Spring Fever del chino Lou Ye en un trabajo de cine clandestino rodado en cámara digital para esquivar la censura del país al describir la relación homosexual de dos jóvenes y las pesquisas de la mujer de uno de ellos para demostrar su infidelidad mediante un espia. El resultado es una melodramática y pasional historia escabrosa, llena de explosiones sensitivas, cuerpos fundidos, celos y pasiones sexuales.
El Premio a la Mejor Interpretación Masculina recayó en Christoph Waltz, el actor que interpreta a un oficial nazi en el irregular filme de Quentin Tarantino, niño mimado del festival, Inglourious basterds / Malditos bastardos. El actor alemán hace un trabajo excepcional con un papel lleno de humor y cinismo, ademanes y gestos perfectamente ensamblados, contención en las formas y control del tempo. Una exquisita interpretación de comedia paródica que triunfó por encima de otros papeles de tintes más dramáticos y, por tanto, más propensos a premio. Su actuación no desentona en el liviano y vistoso juguete bélico de Tarantino con escasos ingredientes macabros en un género proclive a los excesos, prácticamente sin acción ni batallas, y con secuencias de interiores magistralmente filmadas como el prólogo y la secuencia central del encuentro de los espías, dobles agentes y los oficiales alemanes repleto de humor, diálogos, tensión, acción y brillante dirección.
El Premio a la Mejor Interpretación Femenina fue concedido a la francesa Charlotte Gainsbourg por su papel de madre abocada a la locura durante un terrible periodo de duelo, dolor y desesperación tras la muerte de su hijo en la denostada y aborrecible Antichrist del danés Lars von Trier. Una actuación desmadrada, crispada y extrema dentro de una película decepcionante que se atreve a tomar en vano la figura del director ruso Andréi Tarkovski al mezclar vacías y pomposas escenas de signo publicitario con elementos de película de terror de serie «Z» y gratuitos momentos obscenos e impactantes como una ablación de clítoris. De los veinte títulos de una sección oficial a competición marcada por el peso del cine francés y la apuesta por el cine europeo y asiático de autor merece destacarse la realización del veterano realizador italiano Marco Bellocchio que se fue de vacío del certamen con su estimable Vincere donde se relata la tenaz obstinación de la amante despechada de Mussolini para que el dictador ahora casado reconozca la paternidad del hijo ilegítimo. Un melodrama tormentoso y abismal que se eleva hasta la locura con un maravilloso rostro del sacrifico encarnado por Giovanna Mezzogiorno recluido y excluido en un sanatorio como centro represor y penitenciario. Otra buena película que no obtuvo recompensa fue The Time That Remains del palestino Elia Suleiman donde a través de planos fijos, actitudes hieráticas y humor absurdo se relata la ocupación de Palestina hasta nuestros días. Un filme autobiográfico que relata la desorientación y sinsentido de la minoría palestina de Nazareth y donde se tributa especial homenaje a las figuras del padre y la madre del realizador.
Reseñar que el cine español comandado por Pedro Almodóvar y sus Los abrazos rotos e Isabel Coixet con Mapa de los sonidos de Tokyo, un cine español más presente que nunca en la sección oficial donde cabría añadir también el corto a competición Rumbo a peor del actor debutante tras la cámara Alex Brendemühl, no obtuvo ningún galardón aunque el filme de la catalana consiguió un pequeño reconocimiento, el premio Vulcain, en la figura del director de sonido Aitor Berenguer. Y señalar también las frustradas expectativas que finalmente aportó el taiwanés internacional Ang Lee con su modesta, sencilla y simple Taking Woodstock y las molestas concesiones de una comedia tan fácil y elemental como Looking for Eric del británico Ken Loach.• A continuación se detalla el resto del palmarés:
CORTOMETRAJES: Palma de Oro para Arena de Joao Salaviza
Mención Especial para The Six Dollar Fifty Man de Mark Albiston y Louis Sutherland
UN CERTAIN REGARD:
Premio Un Certain Regard para Kynodontas / Dogtooth de Yargos Lanthimos
Premio del Jurado para Politist,adjectiv de Corneliu Porumboiu
Premio Especial para No One Knows About Persian Cats de Bahman Ghobadi y Le père de mes enfants de Mia Hansen-Love
CAMERA D’OR:
Samson and Delilah de Warwick Thornton, presentado dentro de la sección oficial Un Certain Regard
Mención especial para Ajami de Scandar Copti y Yaron Shani dentro de la «Quinzaine des Reálisateurs»
CINÉFONDATION:
Primer Premio para Bába de Zuzana Kirchnerova-Spidlova
Segundo Premio para Goodbye de Song Fang
Tercer Premio Exaequo para Diploma de Yaelle Kayam y Nammae ui jip de Jo Sung-Hee
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