CONCURSO CINEARCHIVO SEPTIEMBRE 2010: SORTEO DE ALTAVOCES SYSTEM AUDIO CON MOTIVO DEL ESTRENO DE «CONTRACORRIENTE», DVD'S «FURIA DE TITANES» Y CAMISETAS DE «UN PEQUEÑO CAMBIO»
Por gentileza División de Video de Warner Bros Entertainment España Karma Films y Vértice Cine Cinearchivo sortea 4 DVD’s de Furia de titanes, 2 equipos de altavoces System Audio y 5 camisetas de Un pequeño cambio.
En estreno
 
ESPECIAL STEVEN SPIELBERG (PARTE II: 1991-2008)
Si el recorrido por la primera parte de este monográfico dedicado a Steven Spielberg valdría para encumbrar cualquier carrera cinematográfica, de la que ahora nos ocupamos cuenta con una relación de producciones que cuesta imaginar que hayan sido confeccionadas en un relativo corto espacio de tiempo con unos niveles de calidad tan elevados. Para aquellos detractores del cine de Spielberg que le acusaban –a veces, no sin razón: véase Hook, el capitán garfio (1991) o buena parte de los films que tan sólo se ha limitado a producir—de un exceso de infantilización, la década de los noventa y la primera del siglo XXI contiene obras de una extraordinaria madurez en todos los sentidos. Entre éstas se encuentra su única obra
JANE CAMPION, DE NUEVO TRAS LAS CÁMARAS CON «BRIGHT STAR»
Cineasta que se prodiga poco tras las cámaras, la llegada a la cartelera de una nueva película de Jane Campion representa una pequeña celebración para aquellos que admiraron en su día El piano (1993). Con The Bright Star la cineasta neozelandesa vuelve sobre sus propios pasos, los que la vinculan a historia de perfil intimista descrita desde un tiempo pretérito.
63 EDICIÓN FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE CANNES
Sin dudarlo, la propuesta más sugerente, turbadora y enigmática de la presente edición se atesoraba en la última aventura espiritual del tailandés Apichatpong Weerasethakul, Lung Boonmee raluek chat/Oncle Boonmee who can recall his past lives, premiada con la Palma de Oro. El que ha sido considerado como la esperanza blanca del cine contemporáneo no ha defraudado las expectativas creadas y su postrer trabajo, cofinanciado por la productora española Eddie Saeta de Lluís Miñarro, es la confirmación de un cine inasible e inestable que se adentra en territorios intransitables llenos de misterio, temor y belleza. En una zona selvática correspondiente a un mundo atávico donde se convocan fantasmas y espíritus de difuntos muertos y desaparecidos se da lugar una fascinante
EL HOMBRE LOBO (2010) (VERSIÓN EXTENDIDA DEL DIRECTOR)
Lawrence Talbot es un noble que regresa a Inglaterra tras enterarse de la noticia de la desaparición de su hermano. Una vez en la mansión familiar, se reencuentra con su padre, Sir John, de quien se había distanciado notablemente desde que se marchara del lugar, y con la prometida de su hermano, Gwen Conliffe. Ésta le ruega encarecidamente que haga todo lo posible por encontrarlo y Lawrence comienza a investigar los hechos sucedidos. Es entonces cuando descubre que un animal monstruoso ha matado a varios habitantes del pueblo. Esta terrible noticia y el encuentro con Maleva, una misteriosa gitana, harán que se enfrente con una terrible verdad vinculada con la licantropía y su propia familia.
LA BANDA SONORA DEL MES: «SHREK, FELICES PARA SIEMPRE»
Al reparar en el tema de obertura de la banda sonora de Shrek, felices para siempre, Harry Gregson-Williams parece jugar con la idea del homenaje, en esta caso, orillando la tradición musical patria como había hecho en Shrek el Tercero (2007) para decantarse por la «apropiación» de algunas notas
EL LIBRO DEL MES: «JOSEPH LOSEY»
Joseph Losey fue un cineasta de una gran personalidad, que en los años 60 y principios de los 70, fue uno de los autores de referencia en el panorama cinematográfico mundial, premiado en los mas importantes festivales europeos, con algunos éxitos de taquilla, estudios de su obra y venerado por las revistas especializadas, sobre todo las francesas. Hoy casi olvidado por el publico y despreciado por los analistas cinematográficos, (Sobre todo por la
EL HOMBRE LOBO (2010)

THE WOLFMAN (2010, Danny Elfman) 
                                      
Varèse Sarabande 302 067 010 2, 2010.
Duración: 66: 11.  

Todos aquellos que hayan seguido con menor o mayor grado la andadura profesional de Danny Elfman (1953, Los Ángeles) en la escena cinematográfica pueden dar fe de la idoneidad del compositor californiano para colocarse al frente de producciones de fisonomía gótica. Ecos de un cine del pasado que, de tanto en cuanto, nos obsequia el neo-Hollywood merced a la argumentación de desenterrar mitos que atañen al espectro, entre otros, del vampirismo o de la licantropía. En este segundo caso se sitúa el núcleo narrativo de The Wolfman, cuya partitura demandaba de la participación de Elfman. Pero estuvo en un trance de pasar a mejor vida el concurso de éste si los productores hubieran aceptado el score firmado por Paul Haslinger, ex miembro de la formación germana Tangerine Dream, consagrada a la música electrónica en sus fases embrionarias y las que estarían por llegar. Elfman, de hecho, había sido la primera opción; sin embargo, su comentario musical escapaba del anhelo de productores por dar un aire más sofisticado a una propuesta que parecía pender en el hilo de la incertidumbre durante su fase de preproducción, rodaje y postproducción. Entiendo que el montaje con la composición de Haslinger no hizo más que acrecentar la zozobra entre los encargados de la producción de The Wolfman, quienes debieron rectificar y volver a llamar a Elfman para que trabajara en la etapa de edición de esta nueva vuelta de tuerca sobre el mito de licantropía. Conociendo los antecedentes de Joe Johnston —el director que había substituido al inicialmente previsto Mark Romanek—, sería más que probable que planteara sobre la mesa los nombres de James Newton Howard o James Horner, con los que había colaborado —este último en cuatro ocasiones— ante la imposibilidad de Elfman por comprometerse una vez más con el proyecto, ya en su recta final. Pero ninguno de los dos «James» pareció estar disponible y, por tanto, se decidió por una solución salomónica que pasaría por servirse del score escrito por Elfman y, a la par, requerir de los servicios del orquestador y compositor Conrad Pope para escribir algunos cortes de música incidental que se acoplarían de forma definitiva al montaje que se debía proyectar en la gran pantalla.
 
Hammer «revisited»
 
   Valga este preámbulo para dejar constancia de este auténtico galimatías experimentado a lo largo de la producción de The Wolfman. Con todos estos handicaps de partida, quizás podría resultar un camino fácil argüir que Elfman arroja un balance netamente negativo con su composición para El hombre lobo. No obstante, la historia que acontece a finales del siglo XIX en Inglaterra, es decir, en plena época victoriana, resulta demasiado cercana al espíritu elfmaniano como para mostrarse resuelto a juzgar a la baja un trabajo que le situaría nuevamente sobre los pasos de Sleepy Hollow (1999). Una oportunidad que, a pesar de todo lo expuesto, Elfman conserva en ámbar las esencias de una composición que destila esa mezcla de solemnidad y opulencia orquestal tan propia a su temperamento  creativo. Desarrollos abigarrados que se plasman en el pentagrama en aras a dar hondura dramática al personaje de Lawrence Talbot (Benicio del Toro), aquella que acompaña a su soledad, la que muestra una figura errante incapaz de dominar a su alter ego «demoníaco». En este sentido, The Wolfman participa de un planteamiento netamente deudor de los usos y costumbres de las producciones Hammer, en las que la música cubre gran parte de los flancos del metraje, transitando entre los espacios de sosiego —la agrupación de violines y celos favorecen esa percepción intimista del relato— y los de un vigor orquestal redoblado cuando entran en acción padre —Sir John (Anthony Hopkins)— e hijo —Lawrence— en un duelo que se corresponde con el punto climático del mismo. No faltan esas voces corales femeninas tan solícitas en la obra de Elfman para dar un enfoque más grandilocuente al conjunto, pero quizás su percepción haya sido menor por cuanto la atención a menudo se descansa en una cadencia musical que opera como leit motiv, pareja a esas notas concebidas por el genio de Wojciech Kilar  en Drácula de Bram Stoker (1992), otra nueva revisitación en época contemporánea de los mitos que jalonan el universo fantástico. Presumiblemente debido a imperativos de producción —la práctica de los temp-tracks están a la orden del día más que nunca—, la partitura de The Wolfman pueda quedar relegada a la condición de composición subsidiaria de la partitura del maestro polaco, pero para el que esto suscribe una indagación más atenta saca a la superficie una banda sonora perfectamente ubicada en las coordenadas en las que Elfman mejor se ha sentido y se siente. No en vano, el músico angelino se ha convertido en uno de los «herederos» de esas composiciones de raigambre hammeriana que años a habían sido el «Sangri-Lá» para los amantes del terror gótico.•
 
Christian Aguilera


1.  Wolf Suite Pt 1 (04:12)
2.  Wolf Suite Pt 2 (05:55)
3.  Prologue (02:57)
4.  Dear Mr. Talbot (01:45)
5.  Bad Moon Rising (00:59)
6.  Gypsy Massacre (02:24)
7.  Wake Up, Lawrence (05:17)
8.  The Funeral (04:13)
9.  The Healing Montage (02:50)
10.  First Transformation (03:30)
11.  You Must Go (03:46)
12.  The Antique Shop (03:32)
13.  Country Carnage (02:31)
14.  Be Strong (02:31)
15.  The Madhouse (05:32)
16.  Reflection / 2nd Transformation (04:12)
17.  The Traveling Montage (04:27)
18.  The Finale (04:11)
19.  Wolf Wild #2 (01:27)