CONCURSO CINEARCHIVO MAYO-JUNIO 2013: SORTEMOS DVDs «AMOR ES TODO LO QUE NECESITAS», «LOS NIÑOS DEL PARAÍSO», «JEAN HARLOW», «TWILIGHT ZONE» Y LIBROS DE HARRYHAUSEN
En estreno
 
ESPECIAL BRIAN DE PALMA (PARTE I, 1966-1983)
Aún pendiente de estreno en nuestro país —se presentó en el marco de la edición del año pasado del Festival de Cine de Cannes— su último largometraje, Passion (2012), en cinearchivo queremos rendir tributo a Brian De Palma a través del análisis crítico de la práctica totalidad de sus títulos abordados fuera del contexto underground donde se había movido en sus primeros escarceos profesionales. Con todo, de esta etapa de aprendizaje nos ocupamos en el presente dossier a través de un extenso artículo, en que tienen cabida películas de difícil visionado como Murder à la mod (1966), Hi, mon! (1968), Saludos (1968). Títulos que poco o nada familiares resultan para el grueso de la cinefilia, no así las obras que
EL ADIÓS A ALFREDO LANDA (1933-2013)
Fallecido el pasado 9 de mayo como consecuencia de un cáncer, Alfredo Landa ha dejado tras de sí una larga trayectoria profesional fundamentalmente en el campo del cine. Su carrera en la gran pantalla arrancaría a principios de los sesenta, constituyendo en la siguiente década todo un icono de un modelo de cine de consumo fácil, dirigido al gran público. Retirado de los platós desde hace años, Landa seguía siendo, sin embargo, uno de los actores más queridos de la escena cinematográfica y por un público que mostraría un cierto desconcierto al tener constancia que sus dotes interpretativas parecían no tener límite a través de su concurso en producciones realizadas por José Luis Cuerda,
45 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES 2012
De un tiempo a esta parte, Sitges ha mantenido en su calendario otoñal una importante cita con el aficionado –ahora denominado Freakie- al fantástico con un certamen verdaderamente lleno de interés. Esta acepción vincula igualmente a una manifestación en vivo denominada Zombie Walk –el último viernes del festival- en un tono divertido a la vez que reivindicativo de una suerte de panegírico de este personaje incrustado de por vida en el fantástico. Sin embargo, el leitmotiv de este año ha sido el de un fin del mundo, programado y promulgado por algún sector de los mayas en sus ancestros. Lo extraño del caso es que la presencia de esos títulos apocalípticos apenas han llegado en cuenta gotas al certamen. Hubiese sido interesante considerar la posibilidad de revisar las viejas películas de Boris Sagal,
ARGO (2012)
Ambientada en los años 20 en el sur de España, Blancanieves es Carmen, una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra, Encarna. Huyendo de su pasado, Carmen emprenderá un apasionante viaje acompañada por sus nuevos amigos: una troupe de enanos toreros. Con un final inesperado y sorprendente, “Blancanieves” nos descubrirá que la vida no es como en los cuentos, sino como en un melodrama gótico.
LA BANDA SONORA DEL MES: «LA VIDA DE PI» (2012)
«Con Hulk pasó simplemente que los productores se asustaron de la audacia de nuestro trabajo. No era un film de superhéroes normal y la música no se podía enfocar de manera demasiado comercial. Así que les entró pánico y contrataron a Elfman. Lo cierto es que dejaron partes mías en la película, por lo que hay sonidos que recuerdan mi estilo.
EL LIBRO DEL MES: «LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL EN EL CINE»
Como el propio autor de esta magnífica monografía se encarga de apuntar, la Primera Guerra Mundial fue el primer gran conflicto bélico que se sirvió del lenguaje cinematográfico para representar, e “informar” de algún modo a la población, de cuanto sucedió; y de paso para suscitar la reflexión y concienciar al espectador sobre determinados mensajes que cada bando pretendiera difundir. Emilio G. Romero pone como pertinente ejemplo
LA NOVENA PUERTA (1999)

THE NINTH GATE (Roman Polanski) 

                                                      

       
 
Características DVD y BD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Tráiler / Cómo se hizo. Formato: 1:85:1, 16:9. Formato: 1.080 p. Idiomas:  Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 133 mn. Distribuidora: Divisa Red. Fecha de lanzamiento: 19 de marzo de 2013.
SINOPSIS: Pese a que aún se encuentra en la treintena, Dean Corso pasa por ser uno de los buscadores de incunables más reputados del mundo. Su afán por encontrar ediciones de libros antiguos referidos al tema de las leyendas demoníacas que se han dado por desaparecidos le lleva a contactar con el profesor Boris Balkan, un presitioso bibliófilo. Balkan recibe a Dean en su biblioteca secreta y le pide que descubra donde se hallan los dos originales de «Las Nueve Puertas del Reino de las sombras» que, al parecer, contienen diferencias en algunas de sus páginas respecto al ejemplar que guarda celosamente el altivo profesor de origen centroeuropeo. Para cumplir la misión, Dean Corso deberá desplazarse a una mansión semideshabitada de una localidad de Castilla, donde a priori debe figurar uno de los dos ejemplares requeridos...
COMENTARIO: Hay una escena, entre muchas, que ejemplifica con elegante sencillez la manera en la cual este film tan minusvalorado marca la diferencia con el pelotón de los torpes de thriller desde los 90: Dean Corso está sentado en una café de París, fumando compulsivamente y bebiendo un whisky tras otro mientras vigila a un extraño hombre negro con el pelo oxigenado que a su vez lo vigila a él, impasible, desde el otro lado de la calle. Como empieza a oscurecer un camarero enciende las luces del local, en ese momento Corso ya no ve nada a través de la cristalera, convertida por el contraste en un espejo donde se refleja su imagen sorprendida. Al salir afuera ya no hay nadie. Todo se desarrolla en un solo plano, sin más corte que un plano de detalle sobre el vaso y la transición al salir del bar.
Polanski habla en esta escena, representativa pero intercambiable por otras tantas (el descubrimiento de la Baronesa Kessler estrangulada, guiño a Frenesí (1972) incluido, el suicidio de Telfer que abre el film, el cartel de St. Martin reflejado invertido sobre el parabrisas del coche que conduce Corso ya camino del clímax final,....) en una cinta presidida por la sencillez de quien ya no necesita alardes, con su personal voz irónica y su más juguetón registro paranoico. Ese intransferible «si es no es», esa deliciosa ambigüedad que a veces es juego y a veces es horror. También lo hace desde la desafiante posición del cineasta atemporal, el que se puede permitir, en el cine del presente, la parsimonia narrativa y la desafectación formal. Desde luego La novena puerta no es una de sus obras maestras, tampoco ahí que exagerar, pero si es un film distintivo de una forma muy íntima de entender el cine popular, el cine de género. De entenderlo y de tratarlo; con distanciamiento pero sin condescendencia, con el respeto de quien disfruta conduciendo por una carretera de curvas conocidas pero que todavía guarda desvíos misteriosos. Cercana a Frenético (1988) o a la reciente (y peor) El escritor (2010) en muchos aspectos, guiña también el ojo a su propio legado: desde el regreso a la demonología tan familiar de La semilla del diablo (1968) hasta el tono humorístico sobre el terror de El baile de los vampiros (1967), pasando por el trasteo con los clichés del noir de Chinatown (1974).
   De hecho, el film es un canónico relato detectivesco, un hard boiled irónico-satanista, con un detective (de libros) individualista y baqueteado, siempre con una palabra desagradable lista para cualquiera. Cínico y tramposo, carismático y desastrado. La trama, especialmente en la maravillosa hora y media que comprende el rastreo de los volúmenes gemelos de  Las nueve puertas del Reino de las Sombras —volumen escrito por el nigromante Aristide Torchia al dictado del mismísimo Lucifer, nada menos, y los cuales contiene diferentes pistas para invocar al maligno ocultas en determinados grabados realizados, directamente, por su mano—, se ciñe con garbo a las convenciones estético-conceptuales (Corso es golpeado y la imagen se distorsiona al desmayarse. Un entrañable tópico) del noir detectivesco de los 40 y 50 con ejemplar sentido lúdico y cariño por las fuentes.
   Historia rocambolescas e intrincadas, repletas de pistas y claves ocultas, puestas en marcha por misteriosos contratistas de motivaciones poco claras, motivaciones que, por supuesto irán importando progresivamente más y más al (anti)héroe, junto a femmes fatales dispuestas a todo. Aquí, por un lado, una viuda, formidable Lena Olin, siempre, de carnívora sexualidad (literalmente atacará a mordiscos a Corso) y una desastrada viajera que es el deus ex machina (o diabolus ex machina, más bien) de la historia y un personaje singular, Simultáneamente guía y actante. Cada aparición suya tal se diría que parece estar precedida por algún tipo de sutil convocación (la mención a las brujas durante al conferencia de Balkan, la lectura del encabezado del libro en la biblioteca, el peligro latente en la casa de Fragas,....) y su actitud se diría corresponde a la del mismo Polanski en relación al material tratado: relajado e irónica, con eses perpetua rictus de indiferencia somnolienta de la preciosa Emmanuelle Seigner y su enigmática sonrisa. Como si supiera que todo no es más que un teatrillo, que el peligro no es real, al menos no para Corso, porque ella dirige el juego. De igual manera resulta curios ver como nuevamente la mujer ejerce como portal diabólico en el cine de Polanski, pero al contrario que al involuntaria Rosemary, la misteriosa viajera del film presente está plenamente al cargo de su labor y el tratamiento que el director le otorga está lejos del acoso asfixiante sobre Mia Farrow siendo, más bien, un retrato fascinado, intrigado, que culmina con otra de las mejores escenas del film: la unción con sangre en la frente de Dean Corso y los primeros planos de una Seigner más demoníaca que nunca, con los labios entreabiertos, la nariz sangrando y los ojos iluminándose en un imposible fulgor verde, premonitorio de la ceremonia final.
   Pese a que no fue, en realidad, cosa de Polanski la elección de aislar únicamente la trama satanista del libro El club Dumas de Arturo Pérez Reverte, esta decisión correspondió a Enrique Urbizu tras desestimase un guión previo de Anthony Schaffer que era, al parecer, un mamotreto infilmable que si mantenía todas las tramas del libro (1) , sí lo fue la de potenciar el elemento sobrenatural (algo que va mucho más allá de los muy criticados vuelos de la Seigner) y de hacerlo menos descreído y más posible rematando la jugada, además, con un final escrito a última hora (lo mejor que se les ocurrió según confesión del propio Polanski) y en palabras de Carlos Aguilar, «(...) conclusión macabra y desengañadamente hedonista» (2) que, curiosamente y a su personal modo, remata de manera muy válida y coherente un título a revalorizar, en definitiva, que retrotrae, para mayor alegría, a los buenos tiempos de la europroducciones con su sofisticado aire internacional y su desusado sentido del entretenimiento cinematográfico. Lustrado por la heterogeneidad de su reparto (genial intervención del venerable Jack Taylor). Mucho más maliciosa de lo que pueda parecer a simple vista (el bien diferente tratamiento que recibe la secuencia de la secta satánica en comparación a otra equivalente del Eyes Wide Shut que Stanley Kubrick estrenase en el mismo 1999: esta grave, la de Polanski burlona), cadenciosa, divertida y con una banda sonora del polaco Wojciech Kilar que por si misma merecería capítulo aparte, sin discusión una de las obras maestras de la década de los 90 en cuanto a música de cine.•
 
Adrián Sánchez      
 
 
 

 (1)   
Enrique Urbizu explica en una reciente entrevista para el blog colectivo El butano Popular(
http://elbutanopopular.com/entrevista/172/enrique-urbizu/)los pormenores de su participación en el film, previa a la entrada en el mismo de Roman Polanski, quien luego trabajó directamente sobre este guión pre-escrito.
(2)   Carlos Aguilar, Guía del Cine, Cátedra, Colección Signo e Imagen, 3ª edición, Madrid, 2009.