CONCURSO CINEARCHIVO MARZO-ABRIL 2015: SORTEAMOS BD's DE «LAWLESS» Y «FEDORA», Y LOS LIBROS DE PATRICIA HIGHSMITH
En estreno
 
ESPECIAL SYDNEY POLLACK (PARTE II, 1977-2005)
Para la segunda parte del dossier dedicado a Sydney Pollack en cinearchivo atendemos al análisis de cada unos de sus largometrajes de ficción, entre los cuales figuran Tootsie (1982), Memorias de África (1985) y La tapadera (1993), todas ellas producciones de éxito en la taquilla norteamericana y en otros continentes. A medida que iría acercándose el fin de siglo, Pollack incrementaría sus contribuciones en el apartado de productor para películas que él no dirigiría, además de volver a sus orígenes con interpretaciones que le valieron no pocos elogios, por ejemplo, en Maridos y mujeres (1992) y Eyes Wide Shut (1999), de Woody Allen y Stanley Kubrick, respectivamente. Si bien se encuentra apuntado
ORSON WELLES, EN SU CENTENARIO
Realizador, productor, guionista y actor, Orson Welles ha trascendido en la Historia del Cine por el carácter revolucionario, transgresor de un arte al que se sumaría a partir de finales de los años treinta, en paralelo a su actividad teatral. En cinearchivo dedicamos hace un par de años un Especial Orson Welles con el análisis de cada uno de sus largometrajes (concluidos), además de cumplimentar distintos artículos alrededor de su
47 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES 2014
Solemne y puntual a la cita como marca el calendario del mes de octubre —salvo las excepciones de 2004 y 2005, a finales de año—, Sitges se volvió a teñir de rojo, morado y por qué no, de un azul claro que dominaba el cielo poco encapotado de esa semana de auténtico frenesí
LA ISLA MÍNIMA (2014)
Marismas de Aznalcollar (Anadalucía), 1981. Juan y Pedro investigan el caso del homicidio de una chica de la zona, pero no cuentan con pistas demasiado clarificadoras sobre la presunta identidad del asesino. Todavía en la primera fase de la investigación, Juan, concluida la jornada, parece decidido a disfrutar de la fiesta en el pueblo mientras que Pedro se obsesiona con el caso, buscando ayuda en un periodista familiarizado con la crónica negra. Durante el día Juan y Pedro se implican en interrogar a diversas familias, en especial de la que
LA BANDA SONORA DEL MES: «LA TEORÍA DEL TODO» (2014)
La vida de Stephen Hawking representa un material idóneo para la confección de un documental, en virtud de la importancia que han ido cobrando sus trabajos en el campo de la astronomía y de la física en general. Desde hace relativamente poco tiempo, el documental ha sido el espacio creativo que ocuparía al islandés Jóhann
EL LIBRO DEL MES: «JERRY GOLDSMITH: MÚSICA PARA UN CAMALEÓN»
Un camaleón. Es difícil definirlo mejor. Jerry Goldsmith atravesó casi cincuenta años de historia del cine mutando, adaptándose. Pero también marcando el paso, avanzando. Para Goldsmith el drama lo era todo, el personaje, las motivaciones y como traducirlas en la banda sonora. La formación clásica fue el punto de partida. El saber pintar como Velázquez para
ORSON WELLES, EN SU CENTENARIO


Realizador, productor, guionista y actor, Orson Welles (1915-1985) ha trascendido en la Historia del Cine por el carácter revolucionario, transgresor de un arte al que se sumaría a partir de finales de los años treinta, en paralelo a su actividad teatral. En cinearchivo dedicamos hace un año un Especial Orson Welles con el análisis de cada uno de sus largometrajes (concluidos), además de cumplimentar distintos artículos alrededor de su opera prima oficial, Ciudadano Kane (1941). De la importancia de su obra habla que con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento (el 6 de mayo) se han organizado a lo largo del territorio español (un país con el que mantuvo numerosos vínculos no tan solo de orden cinematográfico, filmando aquí algunas de sus producciones, ya sea en calidad de director y/o intérprete) infinidad de homenajes a través de exposiciones, conferencias, ciclos retrospectivos en filmotecas, en televisión, etc. El dossier que dedicamos a Welles tiempo atrás se completará en breve con la publicación de reseñas de algunos de los libros que han surgido en el mercado editorial en torno a todo un Maverick que rompió las reglas del juego en el mundo del cine, pero que pagó un precio quizás demasiado alto por ello, viendo no pocos proyectos frustrados debido a problemas de distinta índole, preferentemente de financiación.

La leyenda que envuelve la vida y la obra de Orson Welles arranca desde su propio nacimiento. Algunas fuentes hablan de que sus padres Richard y Virginia lo trajeron al mundo en París para posteriormente registralo en Kenosha, en el estado de Wisconsin. Al margen de esta anécdota, sí que se hallan en su infancia y su juventud datos reveladores de que Orson Welles fue un prodigio no tan sólo del cine sino de la naturaleza humana: a los tres años leía a Sheakespeare por sí mismo y a los cuatro años ya escribía sus propias obras. Con estos datos no es difícil aventurar que a los veintitres años concibiera un espectáculo radiofónico como La guerra de los mundos o a los veinticinco años filmara una obra maestra incuestionable en su debut detrás de las cámaras, Ciudadano Kane. Evidentemente Orson Welles fue un genio que tuvo conciencia de su superioridad desde el principio de su carrera artística y que este hecho provocó constantes enfrentamientos y disputas con los directivos de los estudios a los que no consideraba aptos para rebatir sus decisiones o sugerencias. A diferencia de muchos integrantes de su profesión, Welles sabía que Ciudadano Kane se había adelantado a su tiempo y que no tardaría en ser reconocido como un film que destila innovaciones por cada poro de celuloide. Con la inestimable colaboración del operador Gregg Toland y del guionista Herman Mankiewicz, entre otros, Ciudadano Kane se ha convertido en un título que figura de forma continuada entre las diez mejores películas de todos los tiempos año tras año en toda lista que se precie de mínimamente rigurosa y objetiva. Orson Welles ya demostró su desbordante inventiva visual, su sagacidad en la confección de planos y movimientos de cámara desde Ciudadano Kane, que han hecho un sello distintivo de su obra, fuente de inspiración para un gran número de cineastas. La presión ejercida por William Randolph Hearst, a quien Welles y Herman Mankiewicz habían tomado de modelo para la confección del personaje de Charles Foster Kane, minusvaloró la repercusión comercial de Ciudadano Kane, que tan sólo obtuvo una nominación como mejor director y mejor película en sus apartados principales. No obstante, la RKO seguía creyendo que había emergido un talento impresionante y por tanto, le confió el rodaje de El cuarto mandamiento. La frenética actividad que mantuvo por aquel entonces hizo que Welles durante el día se dedicara a la confección de El cuarto mandamiento que él mismo interpretaba —una constante en su obra— mientras por la noche acometía la filmación de Estambul, aunque en los créditos únicamente consta el nombre de Norman Foster. El montador y futuro director de renombre Robert Wise apunta a que en El cuarto mandamiento —su segunda colaboración con el genio de Wisconsin— Orson Welles no gozó del control absoluto debido a sus continuas obligaciones profesionales en otros frentes. El film marcó el inicio de una larga batalla con las productoras. En contraste con otros directores de talante aguerrido y desafiante, como Nicholas Ray o Sam Fuller, la actitud de Welles era abandonar los proyectos (Una historia inmortal, F for Sake, The Other Side of the Wind) o bien reconstruirlos por mediación de otros canales (Sed de mal, Otelo). De esta forma, Welles apenas pudo llevar a término ocho obras completas hasta su muerte, la mayor parte de las cuales fueron rodadas en Europa, África o Centroamérica. De hecho, The Stranger —considerada generalmente una obra menor pero que cuenta con resoluciones estilísticas a la altura de sus piezas maestras— y La dama de Shangai —interpretada por aquel entonces su esposa Rita Hayworth— se inscriben dentro de sus trabajos en los Estados Unidos. Concebidos fuera de cualquier interferencia de los grandes estudios, Orson Welles rodó en España Mr. Arkadín, con capital británico, y Campanadas a medianoche, mientras que Otelo le llevó por tierras del norte de África e Italia. Su devoción por los personajes tortuosos, coléricos y déspotas queda patente en este terceto de films pero sin duda el corrupto inspector Hank Quinlan de Sed de mal permanece como el paradigma de esta tipología wellesiana. A parte de Shakespeare (Otelo, Campanadas a medianoche, Macbeth y las numerosas representaciones teatrales que hizo con el Mercury Theatre, como la versión de Julio César en 1938), Franz Kafka también fue fuente de inspiración para Orson Welles en una adaptación de El proceso a tono con el aire surrealista y enfermizo que adquiere la lectura de la obra del escritor checoslovaco. Su aportación como actor para otros directores ha sido más cuantiosa que sus realizaciones, destacando sobremanera sus breves intervenciones, pero imborrables, en El tercer hombre (1949) e Impulso criminal (1959). Pero, en términos generales, sus interpretaciones fuera de su obra personal, han ido parejas a una degradación física que reducen, en ocasiones, sus interpretaciones a meras apariciones (Moby Dick, Un hombre para la eternidad, Get Know Your Rabbit) (VER FICHA PERSONAL y FILMOGRAFÍA COMPLETA de ORSON WELLES)
 
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