CONCURSO CINEARCHIVO MARZO-ABRIL 2015: SORTEAMOS BD's DE «LAWLESS» Y «FEDORA», Y LOS LIBROS DE PATRICIA HIGHSMITH
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ESPECIAL BASIL DEARDEN (PARTE I, 1945-1959)
Después de la experiencia de haber publicado en este portal un Especial dedicado a la figura cinematográfica de Bryan Forbes en junio-julio de 2014, ahora atendemos a la elaboración de un dossier dedicado a Basil Dearden (1911-1971), otro cineasta británico que se prodigaría tanto en la dirección como en la producción, sobre todo asociado a Michael Relph. A pesar de existir intentos por redimensionar la importancia de Dearden y Relph en el con
CLINT EASTWOOD. PROSIGUE LA LEYENDA, A PROPÓSITO DE «EL FRANCOTIRADOR»
A punto de cumplir su 85 aniversario —lo hará el próximo 30 de mayo—, Clint Eastwood sigue formando parte de la elite del cine norteamericano merced a propuestas como El francotirador (2014), distinguida entre las mejores ocho películas por los miembros de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas. Después de la discreta acogida que obtuvo a todos los niveles con Jersey Boys (2013), Clint Eastwood ha vuelto a incursionar en el género bélico, esta vez a través de un personaje real, Chris Kyle (Bradley Cooper en la gran pantalla), una auténtica “leyenda” dentro del cuerpo del SEALS durante la guerra de
47 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES 2014
Solemne y puntual a la cita como marca el calendario del mes de octubre —salvo las excepciones de 2004 y 2005, a finales de año—, Sitges se volvió a teñir de rojo, morado y por qué no, de un azul claro que dominaba el cielo poco encapotado de esa semana de auténtico frenesí
EL EXTRAORDINARIO VIAJE DE T. S. SPIVET (2013)
T.S. Spivet es un genio de doce años que vive en un rancho en Montana con su peculiar familia. Su gran talento para la cartografía y los inventos pronto tiene recompensa. Una institución científica le concede un prestigioso premio y, armado con una pequeña maleta, se dispone a cruzar el país para recogerlo.
LA BANDA SONORA DEL MES: «LA TEORÍA DEL TODO» (2014)
La vida de Stephen Hawking representa un material idóneo para la confección de un documental, en virtud de la importancia que han ido cobrando sus trabajos en el campo de la astronomía y de la física en general. Desde hace relativamente poco tiempo, el documental ha sido el espacio creativo que ocuparía al islandés Jóhann
EL LIBRO DEL MES: «JERRY GOLDSMITH: MÚSICA PARA UN CAMALEÓN»
Un camaleón. Es difícil definirlo mejor. Jerry Goldsmith atravesó casi cincuenta años de historia del cine mutando, adaptándose. Pero también marcando el paso, avanzando. Para Goldsmith el drama lo era todo, el personaje, las motivaciones y como traducirlas en la banda sonora. La formación clásica fue el punto de partida. El saber pintar como Velázquez para
CLINT EASTWOOD. PROSIGUE LA LEYENDA, A PROPÓSITO DE «EL FRANCOTIRADOR»


A punto de cumplir su 85 aniversario —lo hará el próximo 30 de mayo—, Clint Eastwood sigue formando parte de la elite del cine norteamericano merced a propuestas como El francotirador (2014), distinguida entre las mejores ocho películas por los miembros de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas. Después de la discreta acogida que obtuvo a todos los niveles con Jersey Boys (2013), Clint Eastwood ha vuelto a incursionar en el género bélico, esta vez a través de un personaje real, Chris Kyle (Bradley Cooper en la gran pantalla), una auténtica “leyenda” dentro del cuerpo del SEALS durante la guerra de Irak. A tenor del esfuerzo que ha requerido un rodaje de estas características, Eastwood parece lejos de querer abandonar la plaza de director, llevando camino de convertirse en uno de los cineastas más longevos de la Historia.
Es difícil imaginar como un actor que frecuentaba los spaguetti-westerns y un espacio de televisión de serie B (Rawhide) se erija hoy en día en uno de los valores más sólidos del cine americano y haya alcanzado el consenso crítico. Pero, sin duda Clint Eastwood se ha mantenido impertérrito e inmutable ante los reveses comerciales de sus films —una actitud propia de sus caracterizaciones— y ha sabido aglutinar elementos tradicionales y clasicistas en un cine que demuestra de forma gradual su madurez y la asimilación de las enseñanzas de algunos de los técnicos con los que trabajó (los directores Don Siegel y Sergio Leone, y el operador Lee Garmes). El camino para conseguir esta posición de favor, no obstante, ha tenido un recorrido sinuoso e impredecible. Debido al auge que aún seguía gozando el western, la televisión emprendió una desaforada competencia con la emisión de series consagradas al género más genuinamente americano. Rawhide se inscribe en esta dinámica en la cual Clint Eastwood tuvo una participación creciente a lo largo de seis temporadas. Su personaje de Rowdy Yates había puesto sobre la pista a Sergio Leone, un director italiano dedicado a los peplums y los spaguetti-westerns. Precisamente, en este subgénero Eastwood obtuvo su bautizo cinematográfico. Por un puñado de dólares —una variante occidental de El mercenario (1961) de Akira Kurosawa—, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo constituyen una desgarrada y violenta visión del viejo Oeste que ha perpetuado en cierta manera la imagen de tough guy de Clint Eastwood. Los honorarios prácticamente testimoniales recibidos por Eastwood en Por un puñado de dólares -un título, en este sentido, lleno de ironía-se elevaron a 250.000 dólares en El bueno, el feo y el malo, obteniendo asimismo el papel principal en Rawhide. Una vez finalizada la serie de televisión, Clint Eastwood declinó la oferta de protagonizar un nuevo spaguetti-western urdido por Leone, Hasta que llegó su hora. Su intención era trasladar el éxito obtenido en Europa con los films de Leone al marco del cine americano. Un primer intento baldío supuso Cometieron dos errores, que significó su debut al frente de la emblemática productora Malpaso, pero un año después El desafío de las águilas mostró la cara más amable del triunfo. Eastwood había confiado la dirección en Brian G. Hutton, responsable tras la cámara de la confección de numerosos episodios de Rawhide y de Los violentos de Kelly. Por tanto, se trataba de una operación encaminada a familiarizarse con la técnica cinematográfica in situ, aunque sería Don Siegel quien despertaría el definitivo interés por la realización en Eastwood. La unión entre Don Siegel —hasta entonces un eficaz narrador de series B como La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) o Crime in the Streets (1956)— y Clint Eastwood han supuesto para este último la identificación con un estereotipo que va más allá de sus asépticas composiciones para los films de Sergio Leone. El sheriff Walt Coogan en La jungla humana anticipa el perfil de, policía autoritario, expeditivo y tildado de parafascista Harry Callahan en Harry el sucio y posteriores secuelas. Convertida en una seña de identidad del cine americano de los setenta, Harry Callahan también ha tenido un espacio en la era Reagan, desde formulaciones más tendentes a la reflexión como Impacto súbito o En la cuerda floja. Pero en ambas décadas Eastwood ha tratado de subvertir los términos y conferir a algunos de sus personajes un carácter antiheróico —Jonathan McBurney en El seductor o Josey Wales en El fuera de la ley—. En cierto modo, Clint Eastwood ha seguido aferrado a esta línea de conducta en su doble vertiente como director-actor iniciada con Escalofrío en la noche. La consideración actual de Eastwood como uno de los últimos clásicos proviene fundamentalmente de la puesta en escena de obras como El fuera de la ley, El jinete pálido o Sin perdón, erigiéndose en el revisionista del western por excelencia en las últimas décadas, junto con Walter Hill. El apego a las fórmulas clásicas también se descubre en films de temática dispar, pero con un mismo criterio a la hora de inclinarse por personajes sombríos, errantes y solitarios: el trasunto de John Huston en Cazador blanco, corazón negro —homenaje al espíritu aventurero y anárquico de un director fallecido dos años antes, a través de uno de sus films más admirados— y Charlie Parker (Forest Whitaker) en Bird —evocación de su etapa adolescente en la que fundamentó su devoción por el jazz, género musical presente a lo largo de su obra con la confección de bandas sonoras a cargo de Lennie Niehaus o de su propia cosecha—. En las últimas décadas, Eastwood ha simultaneado trabajos personales, que en algunos casos se han tornado en sorprendentes éxitos (Bird, Sin perdón, Million Dollar Baby) con su participación en proyectos que, si bien a priori se sitúan en parámetros alejados de sus intereses, han servido para ampliar sus horizontes interpretativos y de realización, como muestra en Los puentes de Madison o Un mundo perfecto. Después del reconocimiento explícito que la industria de Hollywood le tributó por Sin perdón, Clint Eastwood ha incluido en su galería de personajes al fotógrafo Robert Kincaid en Los puentes de Madison —a las antípodas de los Harry Callahan (personaje recuperado, en cierta medida, en Gran Torino su última y definitiva aparición en la gran pantalla) o Walter Coogan de antaño—.(VER FICHA PERSONAL y FILMOGRAFÍA COMPLETA de CLINT EASTWOOD)