CONCURSO CINEARCHIVO JUNIO-JULIO 2015: SORTEAMOS BD's DE «OCULUS» Y LIBROS DE «MR. ARKADÍN» (CONMEMORACIÓN CENTENARIO ORSON WELLES) Y «SYDNEY POLLACK»
En estreno
 
ESPECIAL JOHN SCHLESINGER (PARTE I, 1962-1976)
Publicamos la primera parte del dossier que dedicamos a la obra del realizador inglés John Schlesinger (1926-2003), cuyo recorrido cinematográfico alternando su paso por la industria británica y la estadounidense le facultaría a una continuidad laboral sostenida durante cuarenta años, pero asimismo crearía recelos entre algunos sectores de la crítica especializada. En cinearchivo damos cobertura al análisis de la totalidad de los films que dirigió desde su opera prima, Esa clase de amor (1962) hasta Marathon Man (1976), un notable éxito comercial que refrendaría su posición privilegiada en el seno del cine norteamericano tras su debut con Cowboy de medianoche (1969). Principal descubridor de
EN EL CENTENARIO DE INGRID BERGMAN
Asociada para siempre a la mítica producción de la Warner Bros. Casablanca (1942), Ingrid Bergman llegaría a conformar como actriz una de las filmografías más selectas y distinguidas básicamente en el seno de la industria cinematográfica estadounidense, pero también vinculada a la cinematografía sueca y a la transalpina de donde era originario su marido Roberto Rossellini. Alta, rubia y de una singular belleza, Bergman desempeñaría una serie de papeles en su Suecia natal antes de dar el salto a la Meca del Cine en que durante los años 40 vivió su «década prodigiosa». En conmemoración de su centenario en septiembre publicaremos en cinearchivo un extenso artículo de Sonata de otoño (1974), dirigida por Ingmar Bergman, uno de los diversos maestros que se beneficiaron de su extraordinario talento impreso ante las cámaras.
47 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES 2014
Solemne y puntual a la cita como marca el calendario del mes de octubre —salvo las excepciones de 2004 y 2005, a finales de año—, Sitges se volvió a teñir de rojo, morado y por qué no, de un azul claro que dominaba el cielo poco encapotado de esa semana de auténtico frenesí
DIPLOMACIA (2014)
25 de agosto de 1944. Los aliados entran en París. Poco antes del amanecer, Dietrich von Choltitz, gobernador militar alemán, se prepara para ejecutar las órdenes de Hitler de volar la capital francesa. Y, sin embargo, París no se destruye. ¿Por qué razones von Choltitz se niega a llevar a cabo las órdenes del Führer, a pesar de su lealtad sin límites al Tercer Reich? ¿Fue Raoul
LA BANDA SONORA DEL MES: «LA TEORÍA DEL TODO» (2014)
La vida de Stephen Hawking representa un material idóneo para la confección de un documental, en virtud de la importancia que han ido cobrando sus trabajos en el campo de la astronomía y de la física en general. Desde hace relativamente poco tiempo, el documental ha sido el espacio creativo que ocuparía al islandés Jóhann
EL LIBRO DEL MES: «JERRY GOLDSMITH: MÚSICA PARA UN CAMALEÓN»
Un camaleón. Es difícil definirlo mejor. Jerry Goldsmith atravesó casi cincuenta años de historia del cine mutando, adaptándose. Pero también marcando el paso, avanzando. Para Goldsmith el drama lo era todo, el personaje, las motivaciones y como traducirlas en la banda sonora. La formación clásica fue el punto de partida. El saber pintar como Velázquez para
EN EL CENTENARIO DE INGRID BERGMAN


Asociada para siempre a la mítica producción de la Warner Bros. Casablanca (1942), Ingrid Bergman llegaría a conformar como actriz una de las filmografías más selectas y distinguidas básicamente en el seno de la industria cinematográfica estadounidense, pero también vinculada a la cinematografía sueca y a la transalpina de donde era originario su marido Roberto Rossellini. Alta, rubia y de una singular belleza, Bergman desempeñaría una serie de papeles en su Suecia natal antes de dar el salto a la Meca del Cine en que durante los años 40 vivió su «década prodigiosa». En conmemoración de su centenario en septiembre publicaremos en cinearchivo un extenso artículo de Sonata de otono (1978), dirigida por Ingmar Bergman, uno de los diversos maestros que se beneficiaron de su extraordinario talento impreso ante las cámaras.  
Pocas actrices pertenecientes al star-system de Hollywood han gozado de un prestigio similar tanto en los Estados Unidos como en Europa. Sin duda, Ingrid Bergman ha sido una de estas excepciones, acaso porque supo abstraerse de su condición de estrella en los años cuarenta para aclimatarse a una cinematografía conceptualmente casi antagónica de la mano de su segundo marido, el realizador Roberto Rossellini. En Suecia, su país natal, Ingrid Bergman gozó de una sólida formación teatral que abordaba desde el aprendizaje de la expresión corporal a través de la danza hasta el estudio de la historia del arte dramático. Unos pilares educativos en los que se sustentó a partir de entonces su labor ante las cámaras en una cinematografía que conocería uno de sus primeros éxitos internacionales con Intermezzo, protagonizada por Bergman. En este film dirigido por Gustav Molander se podía intuir la ubicación posterior que obtendría Bergman dentro de unas historias cuyo eje dramático gira en torno a turbias relaciones extraconyugales —en este caso, la que se establece entre un profesor de piano y una de sus alumnas. Con tan sólo veinte años, Bergman se aventuró a emprender un viaje rumbo a los Estados Unidos —justo en el momento que irrumpía la Segunda Guerra Mundial— para cumplimentar una versión americana de Intermezzo, con Leslie Howard como partenaire. El extraño caso del Dr. Jekyll y en mayor medida Alma en la sombra predisponía a Ingrid Bergman para el drama psicológico que caracteriza a gran parte de su filmografía americana. Bajo la tutela de Alfred Hitchcock, Bergman compuso un modelo de interpretación dramática desde diferentes prismas: la gélida doctora Constance Peters en Recuerda; Alicia Huberman en Encadenados, y la desequilibrada Lady Harrietta en Atormentada, dando réplica a Gregory Peck, Cary Grant y Joseph Cotten, respectivamente. Luz que agoniza —una nueva traslación de un film de éxito europeo a tierras norteamericanas— completaba la asimilación de Bergman con un arquetipo de personajes femeninos enigmáticos, de turbio pasado, que empezaban a estilarse por aquellas fechas tomando el rostro de Gene Tierney o Joan Crawford. Simultáneamente, Ingrid Bergman adquirió rango de estrella a raíz de su inolvidable presencia en Casablanca, el mismo año que ofreció una imagen en apariencia desprovista de glamour en Por quien doblan las campanas —un vestuario propio de un brigadista en plena Guerra Civil Española y con un corte de pelo que sorprendió a sus admiradores—. Era un primer intento de romper con el perfil ofrecido hasta entonces, en el que primaba una exquisita elegancia, un recital de buenos modales y distinción. A finales de los cuarenta, Ingrid Bergman desatendió su carrera en los Estados Unidos en aras a convertirse en la musa de Roberto Rossellini. Bergman tenía como principal oponente en Stromboli un paisaje volcánico y agreste, en un film que trata de ofrecer un retrato costumbrista, en clave documentalista, al igual que sus siguientes films en común, Europa 1951, Te querré siempre, Nosotras, las mujeres —un explícito homenaje a una Bergman en su quehacer doméstico— y La paura. En este último film, Bergman retoma con su personaje de Jane Wayner las pautas dramáticas de sus trabajos con Hitchcock, George Cukor y Gustav Molander, en el que se plantea la infidelidad matrimonial que desemboca en un intento de suicidio. Tras siete años alejada de la dinámica de los grandes estudios, Twentieth-Century Fox recuperó a Bergman —que disfrutaba de los últimos años junto a Rossellini— para proyectar en la gran pantalla una narración clásica sobre la princesa Anastasia, que le valió su segundo Oscar. El personaje de Anastasia no difería en exceso de las composiciones ofrecidas con anterioridad y que, ya en su madurez, volvería a reincidir en No me digas adiós y Secretos de una época. Su única labor en común con el otro Bergman ilustre —Ingmar—, Sonata de otoño, ofrecía conexiones con la infancia de Ingrid Bergman, ya sea porque suponía su retorno a los paisajes nevados de Suecia o por su relación con un mundo de sensaciones y de conocimiento a través del piano. En Sonata de otoño también se plantea un relevo generacional entre Ingrid Bergman y Liv Ullmann, en el que sería el canto de cisne de la primera y la confirmación internacional de esta última.(VER FICHA PERSONAL Y FILMOGRAFÍA COMPLETA de INGRID BERGMAN)