CONCURSO CINEARCHIVO OTOÑO 2014: SORTEAMOS BD's DE «EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS» Y DVD's DE «GOOD MORNING, VIETNAM» (HOMENAJE A ROBIN WILLIAMS)
En estreno
 
ESPECIAL JACK CLAYTON (1959-1987)
En similar disposición que Alexander Mackendrick, Jack Clayton (1921-1995) edifició una obra como director que, pese a lo corta de la misma, el paso del tiempo ha favorecido su reivindicación. Productor antes que director, Jack Clayton debutaría tras las cámaras con Un lugar en la cumbre (1959), adaptación de la novela de John Baine que pronto mereció los elogios de gran parte de la crítica y del público. En cinearchivo dedicamos uno de los primeros especiales que pueden encontrarse en la red pero asimismo en revistas especializadas en papel sobre un cineasta de un gusto exquisito que se valió de textos publicados en formato novela o relato corto de muy distinto sesgo. Clayton cultivaría ese exquisito
DAVID FINCHER VUELVE CON «PERDIDA»
Hace diez años David Fincher (n. 1962) daba muestras de su astucia al estrenar un título que ha ganado en popularidad de manera exponencial gracias a la era que nos ha tocado vivir: La red social (2004). Desde entonces Fincher nos ha brindado algunas de sus obras mayores --Zodiak (2007), El curioso caso de Benjamin Button (2008)--, pero que no le han servido para ser distinguido con un Oscar. A pesar de
47 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES 2014
Solemne y puntual a la cita como marca el calendario del mes de octubre —salvo las excepciones de 2004 y 2005, a finales de año—, Sitges se volvió a teñir de rojo, morado y por qué no, de un azul claro que dominaba el cielo poco encapotado de esa semana de auténtico frenesí
DALLAS BULLERS CLUB (2013)
Dallas, Texas (Estados Unidos), 1985. Ron Woodroof, instalado en la treintena, participa en algunos rodeos mientras obtiene trabajo como electricista. Fruto de una serie de relaciones sexuales en los que no utiliza el preservativo, Woodroof contrae el SIDA, una enfermedad que se empieza a tratar con una combinación de fármacos llamados AZT. Pero a través de una serie de experiencias vividas en carne propia, Woodroof alerta a la comunidad de afectados por el SIDA de la peligrosidad del AZT, denunciándolo a las autoridades de los hospitales del estado de Texas. La respuesta de las mismas es negar la evidencia, aunque Ron encuentra una aliada
LA BANDA SONORA DEL MES: «EL MÉDICO» (2014)
Casi treinta años desde la fecha de publicación de la cuarta novela de Noah Gordon, El médico (1986), han dado para que proliferaran proyectos de adaptación de este longseller con el que indefectiblemente se relaciona a su autor por parte de millones de lectores diseminados por todo el mundo. No obstante, el que llegaría a cuajar lo haría
EL LIBRO DEL MES: FILM NOIR
Cuando parecía publicado en nuestro país el libro definitivo sobre el Cine Negro con la aparición hace un lustro de El cine negro, de Noël Simsolo, una suerte de intereses encontrados ha tenido a bien editar el que, muy seguramente, es la encuadernación más bien presentada de este género de
DAVID FINCHER VUELVE CON «PERDIDA»


Hace diez años David Fincher (n. 1962) daba muestras de su astucia al estrenar un título que ha ganado en popularidad de manera exponencial gracias a la era que nos ha tocado vivir: La red social (2004). Desde entonces Fincher nos ha brindado algunas de sus obras mayores —Zodiac (2007), El curioso caso de Benjamin Button (2008), pero que no le han servido para ser distinguido con un Oscar®. A pesar de ello, el cineasta de Colorado sigue aglutinando infinidad de seguidores en todo el mundo y cada estreno suyo acarrea unas grandes expectativas. Ahora le toca el turno a Perdida (2014), sin el complejo aparato de producción de anteriores películas suyas aunque hace gala de su virtuosismo para una historia protagonizada por Rosamund Pike y Ben Affleck. A caballo entre el drama y el thriller, Perdida representa una nueva aproximación a la obra de un cineasta que no deja indiferente.  

En poco menos de una veintena de años, David Fincher se ha posicionado como un cineasta conflictivo, incómodo, capaz de dividir al público por sus propuestas fílmicas, tendentes a bucear en las entrañas del individuo en el seno de una sociedad moderna y en un ámbito urbano. La excepción a esta regla a la hora de abordar sus proyectos sería su primer largometraje, Alien 3, por cuanto nacía como un encargo, en la que se barajaron varios nombres para la dirección —el neocelandés Vincent Ward, el canadiense David Cronenberg e incluso el responsable tras la cámara del genuino Alien, el octavo pasajero (1979), el británico Ridley Scott— hasta que los directivos de la Fox apostaron por un joven de veintisiete años formado en las filas de la Propaganda Films, una suerte de cantera de directores de videoclips traspasados al campo del largometraje de ficción a principios de los noventa. Los constantes contratiempos surgidos durante la fase de producción de Alien 3 por mor de una escritura del guión que requeriría de numerosas versiones, así como el rosario de directores que se habían involucrado desde la gestación de la tercera entrega de esta mítica saga fantástica, derivarían en un resultado desigual, en el que más allá de la habilidad técnica exhibida por Fincher en el manejo de la cámara, su función se limitaría a reincidir en los lugares comunes propuestos en el primer Alien, aunque con algunas puntuales modificaciones en su argumento definitivo. Su segundo largometraje, Seven, marcaría el verdadero carácter como cineasta de Fincher, a través de un sabio empleo de los recursos técnicos puestos a su disposición —si bien deudores de una estética publicitaria— que ha sido imitado hasta la saciedad en los últimos tiempos —desde los excelentes títulos de crédito firmados por Kyle Cooper hasta movimientos de cámara perfectamente estudiados en función de la disposición de las fuentes de luz, por regla general, localizadas en espacios sombríos, lúgubres—. Tanto Seven como The Game o El club de la lucha son films construidos desde una lectura acaso moralizante, con constantes referencias de naturaleza bíblica o a obras literarias dentro de lo que se podrían catalogar como estudios de la conducta humana, como La divina comedia de Dante. Es una lectura que acaso pueda pasar desapercibida frente a un despliegue visual impactante, una cámara en constante movimiento buceando en los lugares degradados, malsanos y opresivos donde concurren buena parte de los escenarios previstos en sus films, pero que en definitiva han permitido descubrir a un director que empieza a forjarse un universo propio sin renunciar a su primer mandato: crear tensión y miedo en el espectador. Para ello, Fincher se vale de un principio fundamental del thriller, como resulta el retrato de unos personajes inmersos en mundos o submundos donde el verdadero juego consiste en discernir la apariencia de la realidad, lo hipócrita de lo auténtico, la mentira de la verdad. La discreta acogida dispensada a La habitación del pánico —un ejercicio de virtuosismo técnico con una omnipresente Jodie Foster sustituyendo a la inicialmente prevista Nicole Kidman— y el riesgo asumido con proyectos auspiciados por la productora que comparte junto a Steven Soderbergh —entre los cuales figura un remake del film soviético Solaris (1971)— dejan un horizonte lleno de interrogantes para David Fincher. A tenor de lo evaluado hasta la fecha, esta serie de films llevan camino de ser un preámbulo de la concreción de sus obras mayores como Zodiak (2007) y El curioso caso de Benjamin Button (2008) —libre adaptación de un relato de naturaleza fantástica escrito por F. Scott Fitzgerald—, y, por tanto, dejando aparcado cualquier atisbo de asumir proyectos ajenos, siendo reclutado por productores como Jerry Bruckheimer —especialista en nutrirse para sus action movies del vivero de directores forjados en los videoclips como sus ex compañeros de Propaganda Films Michael Bay (La roca, Armageddon), Simon West (Con Air (convictos en el aire)) o Dominic Sena (60 segundos)— para garantizarse su continuidad laboral.» (VER FICHA PERSONAL Y FILMOGRAFÍA COMPLETA de DAVID FINCHER)