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CINEASTAS DEL NUEVO MILENIO (XIX): CHRISTOPHER NOLAN
A pocas semanas de estrenarse El caballero oscuro en los Estados Unidos, ya se tiene constancia que ha pulverizado todos los récords imaginables situándose en un tercer lugar en un eventual ránking. Una excelente noticia para Christopher Nolan, quien además de director y guionista, ejerce de productor, junto a su esposa Emma Thomas. Ella le ha acompañado desde sus primeros pasos cinematográficos no hace demasiado tiempo. Tan sólo en diez años Nolan ha ascendido de una forma meteórica, situándose entre los realizadores más respetados a un lado y otro del Atlántico. Memento se hizo acreedor del aplauso de los espectadores más inclinados hacia las historias contracorriente, Insomnio amplió el círculo de espectadores y las dos entregas de Batman le han dado una proyección internacional que casi nadie podría intuir al haber visionado (los pocos que lo hicieron en su momento) su opera prima Following, rodada en blanco y negro, y con medios ínfimos. Desde www.cinearchivo.com, una vez más, ofrecemos una panorámica completa sobre un cineasta que aún tiene un futuro repleto de proyectos. (Por Àlex Aguilera)
(Por Tomás Fernández Valentí)
(Por Joaquín Vallet Rodrigo)
(Por Christian Aguilera)
(Por Carles Matamoros)
(Por Joaquín Vallet Rodrigo)
![]() A partir del 14 de septiembre, especial CNM Giuseppe Tornatore, a propósito del estreno de La desconocida.
El decálogo de CHRISTOPHER NOLAN
I. «HÉROES» SOLITARIOS.
Quizás por su querencia por el cine negro, Chris Nolan ha tenido en su punto de mira la confección de protagonistas individualistas, solitarios, que muestran ciertas dificultades para adaptarse a su entorno. Rasgos identitarios de un cine noir del que el cineasta inglés extrae sus moldes para fabricar sus singulares «héroes»: el joven desnortado con ínfulas de escritor que escoge por puro azar a los individuos que decide seguir; el veterano agente de policía Will Dormer (Al Pacino) en Insomnio (2002); Bruce Wayne/«el hombre murciélago» en Batman Begins (2005) y El caballero oscuro (2008), etc.
II. ARQUETIPOS DEL CINE NEGRO
Para la arquitectura, la construcción de sus personajes, Christopher Nolan suele tomar referencias del cine noir, prevaleciendo el retrato de un ser que vive su existencia en solitario, sintiéndose un desarraigado. A esta propensión a buscar arquetipos en un género que tuvo su esplendor en los años 30 y 40, no escapa el retrato de la femme fatale, corporizada en Carrie-Ann Moss en Memento o en Maggie Gyllenhaal en El caballero oscuro. Pero también se adivina en el cine de Nolan un notable aprecio por emular ciertos conceptos estilísticos inherentes a títulos como Atraco perfecto (1956) de Stanley Kubrick —al que sitúan en el top ten de sus directores predilectos—, que podemos observar en El caballero oscuro. La persecución que tiene lugar en Memento tampoco excusa sus analogías con un tipo de cine clásico que ha servido de fuente de inspiración para Chris Nolan. III. LA INVISIBILIDAD DE LA AUTORÍA
Prácticamente catapultado a la condición de «autor» desde su largometraje de debut, Christopher Nolan parece, desde esta perspectiva, que todas sus obras nazcan de su fértil capacidad creativa, en coalición con su hermano menor Jonathan (n. 1975). Pero la realidad es sustancialmente diferente ya que si bien el film que dio a conocer a Chris Nolan parte de una historia original de su hermano —concretamente, el relato corto Memento Mori—, todo el concepto narrativo se sustenta en un anterior film, El riesgo de la traición (1982), con Jeremy Irons, que cuestiona la originalidad del mismo. Abundando en la idea que Nolan es más un creador de universos, un estilista que una mente dotada para la escritura y la narración de historias, Insomnio se basa en un film homónimo de nacionalidad noruega con una línea argumental que se solapa con el guión urdido por Hillary Seitz, y en el caso de El truco final (2005) se inspira en la novela El prestigio de Christopher Preist, un narrador de primera línea en el contexto de la literatura anglosajona contemporánea. Asimismo, el díptico de Batman toma como referencia argumental (además de visual) diversos cómics que sentarían las bases para el guión escrito por el especialista David S. Goyer y los hermanos Nolan.
IV. NARRACIONES DISCONTINUAS
Para todos aquellos familiarizados con el mundo de los rodajes no es ninguna
sorpresa que las producciones de cine, en formato largometraje, se filmen, por regla general, sin seguir el orden de las secuencias del guión. Lo que ya no resulta tan normal en el cine actual es que, una vez montado, se den numerosos saltos temporales que llegan a provocar cierto desconcierto en el espectador. El paradigma de este modo de operar en el caso de Nolan sería Memento, que cuenta la historia de delante hacia atrás, es decir, pasando del futuro al presente en tiempo real. Esta inventiva narrativa, que no lo es tanto porque existe un precedente de los años 80 (El riesgo de la traición), no debe extrañar en un cineasta que ha jugado con esta «distorsión temporal» ya desde su ópera prima, Following (1998) y que se ha prolongado a títulos como El truco final o, en menor grado, Insomnio, su film, podríamos dictaminar, más lineal en este sentido. V. LA AMBIGÜEDAD DE PERSONALIDADES
Menos perceptible en sus dos primeros largometrajes, lo cierto es que Christopher Nolan, a partir de Insomnio, ha tendido a conformar personajes que se sitúan alejados de los conceptos absolutos de «bondad» o «maldad». Más bien fluctúan en una escala de grises que hace posible que protagonista y antagonista compartan comportamientos similares. Un ejemplo pertinente sería el del escritor Walter Finch (Robin Williams) y el investigador policial Bill Dormer en Insomnio: ambos han provocado, de una forma consciente o inconsciente, un homicidio con el que deben convivir el resto de sus días. En realidad, Finch tiene una parte de Dormer y a la inversa, haciéndose explícita esta duplicación de personalidades en el clímax final. Otro tanto ocurre en los dos Batman y El truco final.
VI. PODERES EXTRASENSORIALES
Christopher Nolan ha demostrado encontrarse a las antípodas de la narración convencional, entre otras consideraciones, porque su deseo es tratar realidades que escapen a la monotonía del día a día. Así pues, los personajes que vehiculan sus historias, en líneas generales, viven experiencias que podríamos calificar de «extrasensoriales», habitan en universos paralelos a lo cotidiano: Leonard (Guy Pearce) en Memento; Bill Dormer en Insomnio, cuya falta de sueño le lleva a confundir la naturaleza de sus actos; los magos Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale) en El truco final, o Bruce Wayne, que se desdobla en un ser alado vengador en las dos entregas de Batman firmadas por Nolan. VII. LA ELECCIÓN DE INTÉRPRETES
Nada parece escapar a la arbitrariedad en el cine de Nolan y menos la elección de un cuerpo de intérpretes que, a tenor de lo visto, podríamos calibrar de acertados en un alto porcentaje. Hay elecciones que hablan por sí solas —la de Al Pacino en Insomnio o Morgan Freeman en el díptico de Batman— pero otras que se debía medir el factor de riesgo al situar, por ejemplo, a Robin Williams y Heath Ledger, en sendos papeles de villano en Insomnio o El caballero oscuro, respectivamente. Mientras Larry Holden se reserva el rol de actor talismán en su cine, cabe señalar que la minuciosidad de Nolan a la hora de aprobar el cast definitivo pasa por fijarse, inclusive, en que los protagonistas masculinos de Batman Begins tengan una altura similar (Christian Bale, Morgan Freeman, Liam Neeson, Michael Caine, etc.), todos ellos sobrepasan el 1,80 cm.
VIII. PERSONAJES FEMENINOS
El cine de Christopher Nolan se fundamenta en personajes masculinos, reservando
a las féminas un papel un tanto subsidiario o, como ya advertimos, una querencia por desenvolverse como femme fatale, al estilo del cine negro clásico, en títulos como Memento. El valor de la pureza y de la integridad es otro de los aspectos que sirve para identificar a la mujer en el contexto de historias gobernadas por lo masculino, como sería el caso de la detective de Alaska Ellie Burr (Hilary Swank) en Insomnio.
IX. MÉTODOS DE TRABAJO Incluso en los casos en los que el rodaje se desarrolla en exteriores, en condiciones meteorológicas y orográficas complejas (el set ubicado en Alaska en Insomnio o las escenas preliminares de Batman Begins que demandaba la creación de un decorado natural en Asia), Nolan capitanea el mismo, permaneciendo al lado en todo momento de su director de fotografía de confianza Wally Pfister. Antes de que el operador natural de Illinois aceptara colaborar con Nolan a partir de Memento, éste último se haría cargo de la dirección de fotografía de Following, su único film rodado en blanco y negro. No obstante, uno de los puntos débiles de Nolan es la ejecución de las escenas de acción que, como en el caso de Batman Begins, requerían de la experiencia y la destreza de un equipo de segunda unidad. Al contrario de lo que se suele hacer, el cineasta británico prefiere dirigir él mismo la segunda unidad sin reparar que ese no es su fuerte, en exceso confiado que su conocimiento del universo «Bond», del que se declara un ferviente seguidor, le llevará a realizar las tomas precisas.
X. MÚSICA PARA EL SUBCONSCIENTE
En la carpetilla que acompaña la edición del compacto de The Dark Knight Christopher Nolan confiesa que una de las razones que le impulsaron a decantarse por hacer una suerte de continuación de Batman Begins era volver a tener la
oportunidad de repetir la experiencia creativa que había logrado con Hans Zimmer y James Newton Howard. Es evidente que alguien que mostrara poco aprecio por el efecto de la música en el balance creativo de un film nunca hubiera pensado en que el Estudio contratara a dos compositores del peso de Zimmer y Howard. Sin embargo, Nolan sabe de la importancia de la música y le confiere un valor muy superior al resto de sus colegas contemporénaos, explorando una infinidad de sonidos que potencian el componente dramático buscado. Sin echar mano de música ya escrita, Christopher Nolan confiaría en sus primeros films en David Julyan —un compositor dotado para la creación de atmósferas de signo malsano, como atestigua trabajos del calado de The Prestige o The Descent (2005) de Neil Marshall— para posteriormente cubrir sus expectativas más ambiciosas en este terreno al contar con dos «monstruos» como James Newton Howard y Hans Zimmer para su díptico de «el hombre murciélago».• Histórico de «Cineastas del Nuevo Milenio»:
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Para la arquitectura, la construcción de sus personajes, Christopher Nolan suele tomar referencias del cine noir, prevaleciendo el retrato de un ser que vive su existencia en solitario, sintiéndose un desarraigado. A esta propensión a buscar arquetipos en un género que tuvo su esplendor en los años 30 y 40, no escapa el retrato de la femme fatale, corporizada en
sorpresa que las producciones de cine, en formato largometraje, se filmen, por regla general, sin seguir el orden de las secuencias del guión. Lo que ya no resulta tan normal en el cine actual es que, una vez montado, se den numerosos saltos temporales que llegan a provocar cierto desconcierto en el espectador. El paradigma de este modo de operar en el caso de Nolan sería Memento, que cuenta la historia de delante hacia atrás, es decir, pasando del futuro al presente en tiempo real. Esta inventiva narrativa, que no lo es tanto porque existe un precedente de los años 80 (El riesgo de la traición), no debe extrañar en un cineasta que ha jugado con esta «distorsión temporal» ya desde su ópera prima, Following (1998) y que se ha prolongado a títulos como El truco final o, en menor grado, Insomnio, su film, podríamos dictaminar, más lineal en este sentido.
Christopher Nolan ha demostrado encontrarse a las antípodas de la narración convencional, entre otras consideraciones, porque su deseo es tratar realidades que escapen a la monotonía del día a día. Así pues, los personajes que vehiculan sus historias, en líneas generales, viven experiencias que podríamos calificar de «extrasensoriales», habitan en universos paralelos a lo cotidiano: Leonard (
a las féminas un papel un tanto subsidiario o, como ya advertimos, una querencia por desenvolverse como femme fatale, al estilo del cine negro clásico, en títulos como Memento. El valor de la pureza y de la integridad es otro de los aspectos que sirve para identificar a la mujer en el contexto de historias gobernadas por lo masculino, como sería el caso de la detective de Alaska Ellie Burr (
oportunidad de repetir la experiencia creativa que había logrado con Hans Zimmer y James Newton Howard. Es evidente que alguien que mostrara poco aprecio por el efecto de la música en el balance creativo de un film nunca hubiera pensado en que el Estudio contratara a dos compositores del peso de Zimmer y Howard. Sin embargo, Nolan sabe de la importancia de la música y le confiere un valor muy superior al resto de sus colegas contemporénaos, explorando una infinidad de sonidos que potencian el componente dramático buscado. Sin echar mano de música ya escrita, Christopher Nolan confiaría en sus primeros films en David Julyan —un compositor dotado para la creación de atmósferas de signo malsano, como atestigua trabajos del calado de The Prestige o